Anafrodisia, falta de deseo sexual

caricia.jpgLa falta de deseo sexual, o anafrodisia, es un trastorno que podemos sufrir en un momento determinado tanto hombres como mujeres. Si notamos que ya no nos apetece hacer el amor con nuestra pareja, ni perdernos en fantasías eróticas, que para excitarnos hemos de manipular antes nuestros genitales, que incluso sentimos rechazo ante la idea de compartir momentos íntimos con quien amamos, puede que seamos víctimas de esta disfunción sexual.

Entre las causas que pueden haber disminuido nuestra líbido podemos encontrar, por un lado, alteraciones hormonales que han provocado una disminución en la producción de estrógenos en el caso de las mujeres, o la testosterona, tanto en el supuesto de hombres como de mujeres. Por ejemplo, tomar la píldora anticonceptiva puede ocasionar, como efecto secundario, la disminución o «desaparición» de la líbido.

También el hecho de estar viviendo situac¡ones de estrés, ansiedad, depresión, problemas afectivos, pueden provocar en nosotros sentimientos de rechazo hacia el sexo. Nuestro estado de ánimo influye directamente en nuestro rendimiento sexual y si padecemos angustias vitales, terror al embarazo, o alteraciones emocionales, puede verse mermado nuestro deseo carnal.Baño sensual

En el caso específico de los varones, hay que tener en cuenta que no se debe confundir entre ausencia de ganas y trastornos de la erección, pues puede coexistir un deseo enorme unido a una gran excitación con la imposibilidad de mantener la erección durante todo el acto. Esta falta de erección, cuyo origen suele ser psicológico, no implica falta de deseo sexual.

La anafrodisia, si bien es más frecuente en mujeres, es entre los hombres donde produce mayor preocupación. Lo ideal, en todo caso, es poder hablarlo abiertamente con tu pareja y encontrar las causas subyacentes para así aplicar el tratamiento adecuado. Los conflictos surgidos por no coincidir a la hora de hacer el amor causan infelicidad, reproches y frustración en la relación, por lo que fomentar una comunicación sana y sin complejos es la manera de comenzar a solucionar cualquier problema.

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