Antropología: Ritos de iniciación sexual

Los rituales de iniciación, permiten marcar la difeencia de rol, entre el joven y el adulto. Basicamente son costuumbres que marcan la entrada a un ejercicio sexual activo y que involuvra una serie de responsabilidades.

En las culturas tribales era costumbre generar ritos que permitieran identificar el paso del niño a adolescente o de joven a adulto, estos ritos consistían en diferentes prácticas que  implicaban un cambio de rol dentro de la tribu y  la apertura a nuevas responsabilidades.  También involucran en su esencia  el cambio de comportamiento sexual, pasando  a  través del rito  a convertirse en hombres  con capacidad reproductiva y con  la posibilidad de formar familia dentro de las tribus.

Cada joven dependiendo de la cultura a la que perteneciera,  entraba en un proceso de preparación para enfrentar  las diferentes pruebas que le permitían  tomar parte activa dentro de la comunidad.

Normalmente a los jóvenes se les ponían retos o pruebas de alto grado de dificultad, para que se convirtieran en guerreros,  en  términos generales implicaba una separación de la protección materna y  el inicio oficial de la adultez.

Dentro de estos ricos se pueden  destacar algunos como el de los Vanuatu  quienes a los 8 años hacen que el niño  salte desde una torre construida de madera de por lo menos 30 metros de altura. Se lanzan al precipicio completamente desnudos, con una cuerda atada a los tobillos  con el fin de  impresionar y ganar el favor de los dioses y de las mujeres que han de ser sus futuras compañeras.

Entre los 15 y los 16 años, el muchacho es separado de la tribu y recluido y pasa varias horas cantando, para tranquilizarse y como preparación  al rito que involucra el corte del prepucio sin anestesia, y  donde se espera que no haya ninguna manifestación de dolor.  Una semana después se practica una nueva cirugía, esta consiste en  hacer un  agujero que atraviesa el órgano sexual, cerca de la raíz y se inserta en él una astilla con el objeto de asegurarse que el conducto no se cierre por sí mismo. Esto tiene como objetivo que  la orina y el semen salgan  por este pequeño agujero en vez del conducto habitual evitando embarazar a las mujeres.

Dentro de la cultura Hamar  ala edad de  de 12 y 15 años, los chicos de la tribu etíope tienen que pasar un rito de masculinidad en el cual deben saltar sobre una serie de vacas puestas lado a lado, por 4 veces consecutivas, sin caerse.  Si  fallan no lograran el respeto de los demás miembros de la tribu, no podrán asumir responsabilidades de adulto y mucho menos establecer una pareja.

En los Algonquinos, cerca de Quebec, Canadá, tienen un rito de paso hacia la vida adulta (y hacia la masculinidad) especial en el que se usa una droga conocida como wysoccan, que esta compuesta por  alucinógenos y genera efectos de  alucinaciones, taquicardia, amnesia e hipotermia, se busca generar un estado de amnesia para que el adulto nazca limpio, sin recordar sus experiencias de infancia.

Los Matis de Brasil, aplican  veneno en los ojos del joven, para mejorar su visión e incrementar sus sentidos. Esto lo prepara para ser guerrero y digno dentro de la tribu,  luego es sometido a golpes y latigazos y  finalmente se les inyecta un poco del veneno de la rana conocida como Phyllomedusa bicolor. La toxina de este animal esta catalogada como una de las más peligrosas para los seres humanos.  El veneno, busca  incrementar la fuerza y la resistencia.

Aunque  son variados y los  investigadores  han descubierto miles de formas como pueden tomar estos ritos, la característica central era  permitir el cambio de rol y hacer conciente no solo al  joven sino a toda la tribu de esta situación, lo que permitía  no solo  empezar a ejercer como adulto con todas las características de este, formar una familia y empezar a ser productivo dentro de los requisitos sociales, sino además  implicaba un paso natural de la evolución humana y  la  transformación de la conciencia del joven quien añoraba este momento para poder demostrar que estaba dispuesto a su nuevo rol.

En el mundo occidental y actual, los ritos no aparecen tan marcados y las comunidades se precian de no ser salvajes, pues no proponen  situaciones que sean agresivas o que  generen dolor, sin embargo  se ha encontrado que a través del tiempo y las civilizaciones estos ritos, que tanto son criticados en las culturas tribales, han sido adoptados por la civilización con otro tipo de formas e ideas.

Actualmente se usan muchos estereotipos y conceptos sexistas, que refuerzan algún tipo de conductas y que dan una entrada al proceso de cambio de estadio vital,  frases como  «Los hombres  no lloran» , un hombre es fuerte, entre otras determinan la conducta de los varones y marca una diferencia entre los roles de hombre y la  mujer.

En la actualidad  la masculinidad se construye a través de la relación social y las presiones del grupo de pares, nivel cultural, condicionamientos sociales y marco educativo de las escuelas,  ahora los rituales son más complejos,  crueles y excluyentes, e implican la reafirmación de un rol de hombre.

Se generan rituales de fuerza, conocimiento, capacidad de cortejo, estos pueden ser a través de la practica de deportes, o situaciones que marquen diferencia entre los roles de la mujer y el hombre.  Esto se destaca mucho en las escuelas tradicionales europeas o en la formación hacia la vida militar,  donde se dan rituales que involucran la humillación y sumisión de la persona, lo que aparentemente hace una ruptura entre  la sensibilidad característica de la parte femenina y  la separación y renuncia  a la protección materna.

Encontramos muchas conexiones entre los espacios y ritos viriles de la pandilla, la escuela, el ejército y la cárcel,  que son básicamente espacios donde se determina el carácter del macho y su  capacidad para enfrentarse con el mundo productivo. Ejemplos claros de estas situaciones son los deportes violentos donde se hacen claras declaraciones de fuerza y habilidad, las pruebas que se pone a los soldados en el ejército, como clavar insignias en el pecho como símbolo de haber obtenido un rol más alto.
Las novatadas dentro de las universidades, o las pruebas de entrada que las pandillas ponen a sus miembros, donde deben demostrar, capacidad, astucia y habilidad para poder ser parte del grupo.
Situaciones que marcan además la necesidad de demostrar y reafirmar la  virilidad como  el hecho de buscar una prostituta para iniciarse en el arte del sexo,  y luego salir a conquistar y llevar a ala cama a un sin numero de mujeres, marcan formas de establecer que tan hombre se es.

Los rituales de las culturas modernas y que se llaman civilizadas, tienen un alto grado de construcción social de la heterosexualidad como modelo que marca los procesos y espacios productivos. Ahora se prepara a los jóvenes para ser cabeza de familia y proveedores económicos manteniendo los patrones productivos.

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