Los hitos del cine erótico

Durante los años 70 los espectadores empezaron a acceder al cine erótico. Un clima de apertura sexual que generó la producción de una serie de películas de contenido altamente sexual. Entre ellas destacamos cinco en particular: El último tango en Paris, El imperio de los sentidos, Hirtoria de O, Las edades de Lulú y Fresa y chocolate. Si no las has visto no te demores mucho, puesto que se tratan de los cinco hitos del cine erótico del siglo XX.

El imperio de los sentidos

El imperio de los sentidos

El erotismo siempre ha estado presente en el cine. Ya fuese de manera encubierta para evitar las tijeras del censor o de manera mucho más directa. Aquí pasamos directamente de las insinuaciones más o menos sutiles para adentrarnos en los momentos  más explícitamente eróticos del siglo que acabamos de dejar a nuestras espaldas. Películas que pueden despertar en el espectador maduro un sentimiento de nostalgia hacia una época en la que el desnudo frontal no era algo habitual. Y, dependiendo de a quién preguntes, puede que tampoco algo deseable.

Actualmente vivimos en una época de saturación de imágenes, donde lo hemos visto todo y, además, lo hemos visto muchas veces. Puede que un visionado contemporáneo de estas películas no nos suponga ninguna sorpresa. Sin embargo, es necesario tener en cuenta la mentalidad del espectador de la época, poco acostumbrado  a imágenes tan claras y, mucho menos, a una manera de entender el sexo en la pantalla tan desprejuiciada.

Puede que me deje algunas, pero a bien seguro los títulos que siguen a continuación fueron en su tiempo sinónimo de lúbricos pensamientos. He escogido cinco películas que corresponden a cinco países distintos, ya que la sensualidad no se expresa de igual forma en todos lados. No obstante, y ya sea en Italia, Cuba, Japón, España o Francia, nos encontramos ante una especie de lenguaje universal llamado erotismo que atrae por igual ahora que entonces. Adoptemos la mirada inocente de hace unas décadas y dejémonos sorprender.

El último tango en París: dirigida por el italiano Bernardo Bertolucci, cuenta la historia de amor entre un hombre ya maduro (Marlon Brando) y una actriz de 20 años (Maria Schneider). Los encuentros sexuales en un piso vacío de París se irán sucediendo mientras la violencia sexual y física del hombre sobre la joven va en aumento. Célebre es la escena de la mantequilla, que se ha convertido en parte del imaginario colectivo de los aficionados al cine erótico. Durante la etapa franquista fueron muchos los españoles que cruzaron la frontera hacia Perpignan con el objetivo de ver la película, prohibida aquí como tantas otras.

Cartel de la película Fresa y cholate

Cartel de la película Fresa y cholate

Historia de O: algo tienen los franceses que les convirtió en los maestros de lo erótico de los años 70. Prueba de ello es esta película dirigida por Just Jaeckin y basada en la novela de Pauline Réage. El filme cuenta la historia de O, una fotógrafa seducida por un hombre y enclaustrada en un castillo donde se someterá a sus deseos como rito de iniciación a la sumisión total. La mujer siente placer al convertirse en esclava sexual no solo de su amante, sino del hermanastro de éste. La fórmula del éxito es inspirarse en uno de los grandes títulos de los 70, Emmanuelle. Repitiendo fórmula la película consiguió atraer al mismo público que su predecesora.

Las edades de Lulú: de sobra es conocida la novela de Almudena Grandes, pero la película causó sensación cuando en 1990 el director catalán Bigas Luna decidió adaptar esta historia a la gran pantalla. De nuevo, un romance intergeneracional entre Pablo, un hombre maduro, y Lulú, una adolescente. Con Pablo, la joven Lulú se convertirá en una mujer y el recuerdo de sus primeras relaciones le perseguirá y obsesionará durante gran parte de su vida. A través de la voz en off de Francesca Neri nos iremos adentrando en la piel de la protagonista, a través de sus deseos y fantasías sexuales. Una de las escenas más memorables ocurre entre Lulú y una flauta.

El imperio de los sentidos: quién no recuerda el apoteósico final de esta película japonesa. Posiblemente la cinta favorita de Lorena Bobbit antes de cercenar el miembro de su esposo. Estrenada en 1976 y dirigida por Nagisa Oshima, la historia está basada en un hecho real que conmocionó a la sociedad nipona de los años 30. Sada Abe, una ex-prostituta que trabaja en un hotel, cae rendidamente enamorada del dueño del mismo, Kishi, un hombre casado. Pronto se hacen amantes y la obsesión de Sada será tal que llegará a prohibir a Kishi acostarse con su mujer. Por su parte, Kishi tiene impulsos sadomasoquistas y pide a su amante que lo mate estrangulándolo durante el acto sexual.

Fresa y chocolate: la película narra la historia de pasión entre dos estudiantes universitarios de La Habana, David y Diego, que buscan su identidad a través del sexo. Sus directores, Tomás Gutierrez Alea y Juan Carlos Tabío, nos muestran la vida de la capital cubana desde dentro y sin tapujos. Al mismo tiempo, la cinta se constituye como un valioso documento moral sobre la represión de los homosexuales por el régimen de Fidel Castro durante la década de los 70.

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