Educación sexual en las aulas, una materia necesaria

La educación sexual es hoy en día una de las materias básicas en las aulas, sobretodo de los alumnos de la ESO. Cada vez son más los jóvenes que pierden la virginidad a una pronta edad, por lo que educarlos en la prevención, tanto de enfermedades de transmisión sexual como de embarazos es básico.

Durante la preadolescencia y adolescencia se delimita el perfil que se tendrá al llegar a la edad adulta. En este momento las personas somos como esponjas ya que integramos en nuestro organismo todas las experiencias y enseñanzas que recibimos, somos en definitiva más influenciables. Por eso el tener una buena educación durante esta época será vital para toda nuestra vida. Uno de los componentes que se han demostrado básicos en esta buena enseñanza es la educación sexual-afectiva, a través de la cual los chicos y las chicas podrán llegar a conocer y apreciar los papeles sexuales, tanto masculino como femenino, y así poder ver la sexualidad como una actividad de comunicación entre las personas.

La educación sexual, necesaria.

Eliminar tabúes y prohibiciones tradicionales no puede hacerse de un día para otro, debe atajarse desde la infancia, mediante una educación en valores. Sin información es imposible cambiar actitudes tan arraigadas como las que se ven en la sociedad en materia de educación sexual y esta información necesita un espacio vital donde poder transmitirse, un lugar como las aulas. La educación sexual colaborará en la educación integral de cada niño, formándolo para que se convierta en una persona completa capaz de afrontar los problemas que durante su vida se vaya encontrando. De hecho, y contraponiéndose a la opinión de algunas personas contrarias a este tipo de educación, la formación en la sexualidad protege a los niños y a los adolescentes. En primer lugar porque les muestra una realidad tal como es, enseñándoles a distinguir entre lo bueno y lo malo; y en segundo lugar porque les informa de los riesgos y medidas que deben tomar.

En lo que se refiere al primer punto, he encontrado en la prensa una noticia sobre un caso de abusos sexuales a una menor que fue descubierto gracias a las clases de educación sexual. La niña en cuestión, de unos 10 años, asistía a una de sus clases en esta materia cuando la profesora les explicó lo que era un pedófilo y las precauciones que debían tomar en torno a ellos. Al conocer esta información se puso a llorar, por lo que la profesora se acercó de inmediato. Salieron fuera de clase y la niña explicó a su tutora que su abuelo hacía con ella precisamente lo que acababa de explicar. Gracias a su confesión se pudo detener al pedófilo y se descubrió que no sólo la había violado en dos ocasiones sino que también manoseaba a otras tres nietas. En este caso, la información y la educación que se dio en clase fue vital para poder desenmascarar al abuelo; de la misma forma que se espera que gracias a la educación sexual se puedan evitar estos casos.

El segundo punto se basa sobre todo, aunque no únicamente, en el embarazo adolescente y las enfermedades de transmisión sexual. Le pese a quien le pese la edad en la que los adolescentes empiezan a tener relaciones sexuales ha disminuido y cada vez son más los jóvenes que pierden la virginidad a una pronta edad. Cambiar esta temática es ya muy complicado, por ello, se debe incidir en su educación sexual y que así sean capaces de poner los medios para protegerse tanto de las enfermedades de transmisión sexual como de los embarazos.

Foto por Gov/Ba en Flickr

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