El perfeccionismo en el mundo de las escorts

En esta entrada nos referiremos al mundo de las escorts, donde la competencia también es dura.

Los tiempos han cambiado drásticamente respecto de otras épocas, sobre todo a la hora de abrir la sección de anuncios clasificados de un diario. En efecto, ahora la oferta de sexo está por los suelos, quiero decir, que se ven anuncios de todo tipo. En un principio –mi principio- estos avisos eran inexistentes y solamente se sabía de los prostíbulos y antes llamadas casas de cita, por referencias personales, la tradición oral era la que hacía sobrevivir a estos milenarios centros del sexo. Pronto el tiempo cambió y empezaron a aparecer los anuncios de estos centros en algunos diarios. A decir verdad, las que abrieron el camino para estos anuncios fueron las llamadas líneas calientes del sexo o hot-lines y, siendo estrictamente honestos, uno que otro aviso de un >baño turco o de un salón de masajes. En este último caso había que ir hasta el lugar para hacer el descarte necesario. Pero ahora es distinto y ya no hay intermediarios, ni empresas del sexo, los y las anunciantes prefieren montar su propio negocio y ofrecerse de manera individual con anuncios de todo tipo, cada uno más original que otro.

Imagen tomada de Flickr por kamilitha_95

Por cierto, que una palabra interesante y con mucho caché ha tomado las páginas. Se trata de las llamadas escorts, que no son otra cosa que mujeres que ofrecen su compañía con un determinado costo por hora de trabajo. Es bastante obvio que el cliente no busca alguien que llevar bajo el brazo solamente sino que el encuentro termine en una furibunda escena de sexo. Lo cierto es que, el negocio y la oferta del sexo se viene ampliando día con día, conforme se van destapando nuevas tendencias o perversiones si preferimos llamarlas así. Quizá sea cierto que algunas escorts marcan sus límites, pero es un hecho que casi todas acaban con sexo, aunque sea del sofá tradicional.

Ciertamente, los empresarios han sido los más beneficiados con el boom de este mercado puesto que el movimiento del negocio ha hecho que el nivel cultural de la prostituta promedio, se eleve tremendamente. En efecto, las escorts o damas de compañía de hoy en día compiten por el mercado con la mayor cantidad de armas disponibles y un cuerpo bonito se puede ver superado tranquilamente por un cuerpo promedio pero que tenga varios temas de conversación bajo la bolsa.

Y es que los empresarios y hombres de política, no se pueden arriesgar al escándalo. Ellos utilizan la comodidad que la nueva tecnología y la modernidad le traen. Acceden a páginas exclusivas que cuentan en sus staff con escorts profesionales, de presencia A-1 y buen nivel socio cultural. Así, el cliente s siente cómodo y tranquilo y sabe que puede lucir a su acompañante ocasional y no sólo reducirla a la cama de un hostal. Es así que resulta más rentable el cobro por horas. El cliente puede disfrutar de la compañía de su escort en una cena o en una reunión social y hasta presentarla como su última conquista ante los amigos. Como la escort presenta un buen nivel cultural, no tiene problemas en relacionarse y encajar en casi cualquier grupo social. Por otra parte, esto puede ser un arma de doble filo, pues la escort, por incrementar sus clientes y potenciar el negocio, podría caer en la tentación de establecer mayor contacto del debido con los amigos del cliente, repartiendo teléfono y tarjetas personales, trayendo abajo el libreto inicial del contrato. Por otra parte, las reglas no son claras y muchas veces se pueden prestar a confusiones y contratos celebrados en falso. El más común es que el cliente elija una chica con determinadas características y llegado el momento, se presente otra que no hace honor a lo que eligió.

Digamos que ese puede ser el mayor riesgo del cliente, pues existen portales de confianza donde las escorts pagan una matricula y una mensualidad nada despreciables para mantenerse en cartelera. El mayor riesgo puede venir para las escorts que trabajan por su cuenta y consiguen sus propios clientes. No saben con qué tipo se van a topar y pueden pagar por adelantado pero finalmente nunca se sabe hasta dónde puede llevar el frenesí propiciado por la primera relación sexual con un desconocido. Hay otras escorts que van más allá y acceden a ciertas peticiones de sus clientes, aumentando el riesgo de su integridad, por ejemplo, servir al mismo tiempo a varios clientes. Las escorts, por lo general tienen su propio decálogo que básicamente consiste en tener sexo siempre con preservativo, incluso para el sexo oral. Además tienen un conocido cerca para que actúe en caso de peligro. No es un caficho como lo llaman en latinoamérica sino un amigo de confianza o incluso su novio vividor. Una escora acepta máximo un trago pero no pasa al nivel de otro tipo de sustancias y siempre cobra por adelantado. Las escorts también buscan que perfeccionarse y son estudiantes universitarias que “aprovechan” su tiempo libre en estas actividades, incluso solventan sus propios estudios. También es importante para ellas tener su propio departamento.

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