Hola guapa, ¿estudias o trabajas?

Las frases para ligar ya están un tanto pasadas de moda, sin embargo todavía quedan adeptos que las siguen empleando… esperando con ello resultar seductores. Si deseas conocer alguno de estos piropos de gusto dudoso y juzgar por tí mismo, no dejes de leer este artículo. Eso sí, no nos responsabilizamos si se te ocurre incluirlas en tu vocabulario.

¿Un piropo demasiado irreverente?

Hay hombres que tienen la dudosa virtud de poder resumir en una frase todo un cúmulo de expectativas sexuales. La mayoría de las veces de manera no muy sutil, todo hay que decirlo. Por regla general, soltarle a una chica que no conoces la típica frase de «Si fueras un bollycao me comía hasta el cromo» puede tener dos efectos diferenciados: o se enfada o se rie. Si se enfada por lo irreverente y poco amable de la propuesta, se enfada contigo. Si se rie, se rie de tí, aunque no contigo. No hay escapatoria posible. Quien piense que va a acabar en el catre con una jovenzuela utilizando alguna de las frases que vamos a comentar a continuación, es que nació el siglo pasado y ha estado crionizado con Walt Disney todo este tiempo.

En primer lugar destacan los zalameros romanticoides. Se trata de aquellos que se las dan de donjuanes de principios de siglo pero que siguen utilizando las mismas frases que aprendieron de su tio soltero. En principio estamos ante palabras que no atacan directamente el buen gusto, sino que pretenden ser graciosas y atraer la atención de la chica en cuestión. Hablamos de frases tan edulcoradas como «¿Crees en el amor a primera vista o tengo que volver a pasar delante tuyo?». Otros ejemplos de nefasta analogía son «Realmente estoy luchando contra la necesidad de hacerte esta noche la mujer más feliz del mundo»;  «He perdido mi teléfono, ¿me das el tuyo?» o «Estoy buscando diosas para una nueva religión… y acabo de elegirte».

Digamos que la corriente romántica aún entra en los límites de los soportable. Por lo menos lo es mucho más que la vertiente escatológica del piropo. «Tengo sed nena, y tu hueles a Gatorade» aún tiene un pase, pero el «Guapa, ¡que meas colonia!» o esa frase tan de los noventa como es «No tengo pelos en la lengua porque tú no quieres» rozan lo inadmisible por su apología del mal gusto. De hecho, las frases que te presentamos son la versión light de otras muchas que no podemos reproducir aquí, bajo amenaza de denuncia por violación del decoro público.

Las frases empalagosas pueden tener resultados asombrosos

Hay una rama de los piropos que es, cuanto menos, curiosa. ¡Qué diría Sigmund Freud ante frases tan edipianas como «Si tú fueras mi madre, mi padre dormía en la escalera»! Mezclar a tu madre en los ligoteos es un error de principiantes, pero  la verdad es que ocurre. Buenos ejemplos son frases como «Esos son carnes y no las que echa mi madre en el cocido»; «Eso si es un culo y no lo que quita mi madre a los tomates» dan fe de un fenómeno inquietante entre algunos varones.

Ligar no es cuestión de elegir las cinco palabras perfectas que despierten el interés de una mujer de manera automática. Se trata más bien de un proceso de tanteo, de acercamiento sutil, donde las reglas del juego están implícitas… por lo que no hace falta que lo suscribas con frases tan desafortunadas como las que hemos elegido para este artículo. En Educasexo no te lo aconsejamos para nada, pero si quieres probar eso ya es asunto tuyo. Quien sabe… hay gente para todo.

Fuentes: humorfeminista.com

Rostro chica por crema.stere en Flickr

Pareja por gpoo en Flickr

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