Infidelidades en la red

Los internautas aficionados a Second Life pueden mantener relaciones más satisfactorias que las reales, pero ¿son auténticos los afectos hacia alguien a quien no has visto nunca?

sexy-virtualEdu ha conocido a alguien, y parece que va en serio. Empezó como una amistad, como tantas y tantas relaciones, pero gradualmente los sentimientos de Edu por Laura, un chica guapa, agradable e inteligente, se han vuelto más profundos. Edu y Laura quedan en el mundo virtual de Second Life. Y aunque ellos comparten todo tipo de intimidades en Second Life, los Edu y Laura reales nunca se han mirado a los ojos.

La situación no parece incomodar a Edu. Se siente muy unido a su pareja virtual. Han conectad intelectualmente, emocionalmente y, sí, gracias a Second Life, también físicamente. Aquí es donde viene lo complicado: Edu, el Edu real, es un hombre casado. Pero es que la persona que está detrás de Laura, también ha pasado por la vicaría, y puede que ni siquiera sea una mujer real, sino quizá otro hombre.

Cualquiera que se haya introducido en Second Life (o en cualquier foro o chat de Internet) puede llamarse como quiera (si el nombre elegido no está reservado). Si miras quién ha escrito este artículo, imaginarás que mis padres no tuvieron la mala leche de llamarme Reina de los Mares. Todos podemos cambiar nuestro nombre real por el que queramos: pseudónimo, nickname o nombre de famosote o dibujo animado, puedes ser quien te apetezca.

Edu sabe inconscientemente que no tiene ninguna intención de conocer nunca a Laura en la vida real. Así que aunque se siente un poco culpable, no considera que su historia con ella en el mundo virtual haga daño a la relación que tiene con su esposa. Con Second Life no tengo miedo de una relación física en el mundo real: la angustia de que alguien me llame a casa y lo coja mi mujer”, confiesa él mismo. Para muchas personas, que la relación sea parte de un juego en el que interviene gente de todo el mundo lo diferencia de una infidelidad auténtica. Si las intimidades, no importa cómo de personales sean, nunca se trasladan al mundo en el que vivimos, ni a una relación sexual auténtica, ¿puede ser considerado engaño? La mayoría de las personas que responden a las encuestas sobre relaciones de pareja cree que sí puede considerarse un engaño en toda regla. Yo, también lo creo.

¿Enviar un correo electrónico con intenciones de flirteo es infidelidad? La mitad de los hombres consultados creen que sí (el 53%), mientras el 73% de las mujeres responde afirmativamente. Si preguntamos sobre si se considera engaño un “chateo” o un chat con webcam, el 57% de los hombres cree que no, pero el 77% de las féminas piensa que sí.

Debemos tener en cuenta que aunque sea muy sexy observar cómo dos avatares en 3D mantienen una relación sexual, la espectacular rubia a la que nos estamos beneficiando (o el escultural macizo) puede ser un obeso sexagenario de Jerez de la Frontera (por ejemplo).

Siempre llega un punto en el que la relación virtual interfiere en la vida real. Esto es lo que le pasó a Edu con Laura. Las vacaciones familiares se convirtieron en un infierno para Edu: “Me inventaba cualquier excusa para poder meterme en Internet sin que mi familia estuviera presente. Necesitaba estar conectado aunque fuera unos pocos minutos al día. Era patético.” Reconoce.

second-lifeEn ese momento es cuando las líneas se hacen borrosas y la persona termina confundiendo la relación virtual con su vida real. Al menos es lo que los terapeutas afirman. “Si la gente cubre sus necesidades de amor, atención, intimidad, compañía y sexo en cualquier otro sitio, eso se puede considerar infidelidad. Sobre todo si ocultan la relación a su pareja real.” Estas declaraciones son de una terapeuta y consejera matrimonial.

Cuando la pareja real de Laura comenzó a sospechar, las cosas entre Edu y ella comenzaron a deteriorarse. Edu llamó a Laura paranóica, y ella comenzó a tener arrebatos de ira. “Ya no era la chica alegre y divertida de la que me enamoré.” Reconoce Edu. Cortaron, posteriormente hubo una reconciliación, y al final se rompió definitivamente la relación.

Lo que Edu no se esperaba es lo mucho que le afectó la ruptura virtual. “Mis sentimientos por Laura no eran diferentes en la mayoría de los aspectos de lo que hubiera sentido en una relación real.«No es el sexo, sino la intimidad emocional. Estás online a las dos de la madrugada conversando con una persona de temas íntimos sobre cosas de las que sólo hablarías con tu novio, novia o lo que sea.» Dice la terapeuta consultada.

Algunas personas usan las relaciones virtuales como una forma de experimentar. La excitación es lo que inicialmente llevó a Edu a interactuar con Laura. Y mucha gente está interesada en el aspecto sexual de las relaciones virtuales. Según algunos expertos, es una forma más interactiva de masturbación.

Muchas personas, sin embargo, inician los romances virtuales porque están buscando lo que les falta en sus relaciones en la vida real. Amanda, de veinte años, comenzó un noviazgo con alguien que conoció en World of Warcraft. Su relación en el vida real era lo que ella llamaba “moderadamente abusiva”, porque su novio era muy controlador. Su chico en la red era Javi, una persona mucho más agradable que el real. Él empleó muchas horas en enseñarle a jugar. Comenzaron a intimar y finalmente las conversaciones telefónicas eran muy largas. “Hablas sobre el día que has tenido, tus sueños, esa clase de cosas. Yo no podía hacer esas cosas con mi novio real.” Explica Amanda.

Max es un hombre de 39 años y aún no está seguro de qué llevó a su casi ex mujer a comenzar una relación en Second Life. Dice que ella se niega a hablar de ello, y si él empieza a hacer preguntas, ella se conecta a Internet y le deja con la palabra en la boca. “Pienso que ella atravesaba una depresión, estaba aburrida y no quería continuar con la misma vida. Pero la depresión se hacía cada vez más profunda.” Comenta desencantado.

Tras seis meses de pertenecer a la comunidad virtual de Second Life, la esposa de Max pasaba ocho horas online, e incluso más los fines de semana. Ella y su pareja virtual estaba continuamente en contacto, incluso cuando no estaban conectados. Max cuenta que se enteró más tarde de que su mujer y su novio virtual se bebían juntos en casa a través de webcam. El esposo engañado se metió en Google y comenzó una labor detectivesca. Para su asombro, descubrió que su esposa se había casado en el mundo virtual de Second Life.

Tenía a mi padre mirando por encima de mi hombro todo lo que estaba descubriendo. Sólo pude preguntarle ¿estoy loco? ¿realmente estoy viendo esto?” Confiesa. Max terminó sacando los cables del teléfono de cuajo, y le dijo a su mujer que metiera sus cosas en una maleta y se largara de su casa. Todo terminó cuando ella le dio un puñetazo. “Mido 1,80 metros y peso 91 kilos. Cuando ella me lanzó el golpe, dije: no, no vamos a pasar de este punto.” Actualmente están finalizando el proceso de divorcio.

Aunque la esposa de Max terminó encontrándose con su pareja virtual en el mundo real, ése no suele ser el modo habitual de llevar las relaciones de este tipo. Sara tenía un billete de avión y planes para encontrarse con su pareja virtual, Martín, pero canceló el viaje. “Un día me dí cuenta de que no quería a ese hombre. Lo que buscaba era que mi marido me tratara como lo hacía mi pareja virtual.” Explica ella misma.

Sara y su marido decidieron separarse y ahora están divorciados. Pero ella reconoce que Second Life le sirvió para saber lo que buscaba en un hombre: atención, afecto y amor. Y eso es lo que le ofrecía su novio virtual, un chico con el que reconoce que hubiera podido casarse. Y como su pareja no se lo pedía, Sara terminó su relación en Second Life el año pasado. Como resultado, no siguió mucho más tiempo perteneciendo a la comunidad virtual. “Decidí que no quería repartir mi cariño. Sólo buscaba el tener a alguien a quien llamar ´amor mío´.

Foto 1: Jazss Saiman en Flickr
Foto 2: Jazss Saiman en Flickr

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