Los clubes nocturnos, el marketing de la prostitución

En esta entrada veremos la historia reciente de los clubes nocturnos y cómo se ha reinventado la prostitución.

Hace algunos años atrás, diez o doce para ser más preciso, tuve el primer contacto directo con lo que llaman Night Club. El hecho fue prácticamente espontáneo, nada preparado ni siquiera considerado como idea. Era un fin de semana como cualquier otro y justamente estaba de vacaciones y pensábamos salir en grupo de amigos a alguna discoteca como cualquier fin de semana. Sin embargo, uno de mis amigos recibía esa misma noche la visita de unos amigos de nacionalidad chilena por lo que me pidió que lo acompañara a recibirlos al aeropuerto y luego le diéramos alcance al resto del grupo.

Accedí sin problemas y esa misma noche recogíamos a sus dos amigos chilenos en el aeropuerto. Fue rápido. El vuelo llegó puntual y de inmediato nos dirigimos a la casa de mi amigo Willy quien, además de recogerlos, les había ofrecido hospitalidad. En el camino fui conociendo a los extranjeros y se notaba que habían llegado a no perderse un minuto de diversión. Habían recopilado durante su vuelo una buena cantidad de todo tipo de centros nocturnos para divertirse y nos pidieron que le acompañemos a uno de estos. Se refirieron a este local como un Night Club que estaba de moda, cosa rara porque ni Willy ni yo habíamos escuchado del mencionado sitio. La curiosidad hizo el resto y en cuestión de minutos llegamos. El ingreso me pareció original y divertido. Eran dos puertas retornables practicadas a media altura, al estilo de las tabernas del lejano oeste.

Luego venía un pasadizo más o menos largo hasta desembocar en una extensa área donde había dos barras en forma de elipse con parejas sentadas en todo el perímetro de ambas. Nos llamó la tención que las mujeres iban con muy pocas prendas, tomando en cuenta que eran los meses de invierno.

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Imagen tomada de Flickr por pipsqueakables

Cuando afinamos la vista, nos dimos cuenta que las prendas que llevaban las féminas eran más bien de lencería. Mientras esto sucedía, se nos acercaron un grupo de chicas vestidas igualmente con hermosos portaligas y nos invitaron a pasar a la barra o, si lo deseábamos, a un cuarto privado. Ciertamente las chicas que encontramos ahí no eran prostitutas, tampoco eran chicas de una discoteca regular, era un término medio que apuntaba a la insinuación. Por supuesto, cuando vimos la carta con los precios de los tragos supimos en que tipo de lugar estábamos. A los 20 años de edad, esos precios pueden significar no salir en las siguientes dos o tres semanas así que decidimos retirarnos mientras que los chilenos, felices, se quedaron. Sin quererlo, había conocido de cerca un Night Club.


Imagino que estos clubes surgieron como producto de la adelantada imaginación de un experto en marketing de corazón que quiso llevar el negocio de la prostitución a otro nivel, viendo en el un gran potencial para cobrar por algo más que sexo. En efecto, estos clubes, a diferencia de los tradicionales y ancestrales prostíbulos, ofrecen algo más que sexo. Para comenzar, las mujeres que trabajan en estos locales, por lo general tiene un nivel cultural más alto que la prostituta promedio, por tanto son capaces de sostener largas conversaciones con empresarios, magnates y políticos que son justamente el grupo objetivo principal de estos night club. Salvado este punto, se hace ideal para los dueños de estos centros, retrasar el acto sexual de los clientes lo más que se pueda para aprovechar este tiempo a favor de aquellos. Los tragos tiene un costo alto y el que quiere compañía femenina tiene que consumir.

Los códigos están bien establecidos en estos centros de diversión y las mejores chicas por lo general se unen a los hombres que más gastan. Por supuesto, los clientes, además de su consumo personal deben invitar los tragos a las chicas. Paralelamente a esto el alcohol va haciendo su trabajo y las voluntades se van quebrantando. Las chicas van tomando el control del individuo y el negocio es asegurado. Dependiendo del local, hay hombres que solo vana a buscar la compañía que no encuentran en casa, son estimulados por una buena conversación al ado de una mujer atractiva que además esta vestida muy sensualmente. Algunos clubes ofrecen áreas privadas donde incluso asisten grupos de trabajo a cerrar negocios. Estas áreas privadas también pueden estar acondicionadas para que los clientes tengan sexo con las trabajadoras de estos locales. Sin embargo, muchos clientes prefieren llevarse a las chicas fuera del local, por lo cual también deben pagar un costo extra, aparte del precio que transen con la elegida. Todos parecen salir beneficiados y esta suma de factores ha hecho que los prostíbulos prácticamente se trasladen a las calles al carecer de estos valores agregados que se brindan al mercado del sexo. Además el estigma social es muy marcado y los night club gozan de un mayor status que un prostíbulo.

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Imagen tomada de Flickr por nocturamafotoblog

Sin embargo, estos centros nocturnos difieren en algunos países en sus políticas. Por ejemplo en Estados Unidos se les llama Table Dance que pueden ser traducidos como baile en la barra y que presenta el atractivo de chicas que constantemente están bailando semidesnudas en un área común del local como se ha podido ver en películas como Coyote Ugly o Show Girls. Incluso estos clubes difieren y cada uno puede tener sus propias políticas de acuerdo a las leyes de cada estado. Existen estos centros nocturnos en los Estados Unidos en donde el sexo no es permitido al interior de los mismos. Incluso existen locales en donde ni siquiera es permitido tocar a las bailarinas y si esto sucede uno es “invitado” a retirarse del local, salvo que sea extranjero y pueda dar una buena explicación al respecto. Estos Table Dance tienen su punto de origen en la década de los años 30 y 40 con el boom de los cabarets, lugares donde alegres mujeres llamadas “pastillas” coqueteaban con los hombres y los inducían a gastar dinero en el bar intercambiando conversación y atenciones con el. Con la aparición de nuevos bailes, más movidos y excitantes como el Rock And Roll o el Mambo, estos centros nocturnos tuvieron combustible para seguir perfeccionándose hasta nuestros días y llegar al Striptease que hace que casi ninguno de los asistentes pueda irse del lugar sin querer tener sexo. ¿Han entrado a uno de estos night club? ¿Existen lugares así pensados para público femenino? Las mujeres tienen la palabra.

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