Madurar en pareja: una cuestión irrenunciable

Madurar es necesario en prácticamente todos los sentidos de nuestra vida. Sin embargo, en pareja, resulta fundamental para la convivencia

pareja

Estar en pareja no es algo tan sencillo como podría parecernos antes de tenerla. De hecho, estar en pareja consiste en aceptar los defectos del otro, pero ciertos defectos no son tal cosa, sino falta de madurez. Y la falta de madurez sí que puede resultar en unos cuantos rompederos de cabeza para cualquiera. De hecho, ciertos caprichos y actitudes no son una cuestión de carácter, es una cuestión de conseguir aprender de todos los errores, y también de aceptar que hay ciertas cosas que debemos aprender a asumir y a superar. Y el otro, puede ser un punto en el que apoyarse, pero no puede tolerar todas esas tonterías de niños pequeños continuamente.

La pareja debe crecer conforme pasa el tiempo, sino, deja de tener sentido. Así que por un lado, debemos conseguir madurar como personas individuales, y por otro lado, madurar en pareja. Si no se consigue primero madurar como persona, difícilmente se va a lograr lo segundo. De hecho, el problema es que las personas inmaduras no solamente pretenden que los demás le aguanten sus rabietas, caprichos y exigencias, sino que tampoco permiten que la relación de pareja continúe su evolución. Así que si estás pasando por eso, quizás sea una buena hora para sentarse a conversar y colocar los puntos sobre las íes.

Está claro que  no se va a conseguir que una persona madure de la noche a la mañana, pero sí hay que explicar que cada cual ha de hacerse responsable de sus propios actos, y dejar de decid sí a todo para evitar el conflicto. El conflicto puede aparecer porque uno de los quiere, y si el otro cede, no pasa nada. Pero no se puede ceder constantemente ante peticiones que carecen de razón, la otra persona no solo se siente mal, sino que no consigue sacar nada positivo de ello y acabará por cansarse.

Todos podemos tener algún capricho y en ciertos momentos comportarnos como niños pequeños. Lo que no puede ser es que la mayor parte del tiempo la pareja tenga que aguantarlos y además pretendamos que se conviertan en algo normal. Pensar en el otro, en lo que siente, y en lo que le estamos haciendo sentir ayuda, y es quizás el primer paso que hay que dar para madurar como personas, y sobre todo, para que esa madurez nos lleve también a una evolución en la pareja, necesaria para ambos. ¿No te parece?

Imagen: ximena

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