Más razones que explicarían el por qué de la infidelidad

Aunque hay cientos de teorías sobre la razón tras las infidelidades, lo cierto es que son pocas las que se sostienen de forma unánime en toda la comunidad científica. Y en este caso llega una nueva a demostrar que la genética podría estar tras el asunto.

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Somos infieles. Esto es un hecho. Aunque hay personas con tendencia a ser más infieles que otras. La verdad es que siempre se ha pensado que la infidelidad es algo que atañe más a los hombres que a las mujeres, pero en realidad eso es solo fruto de una teoría de sociedad machista en la que la sexualidad femenina y todo lo que tenía que ver con el deseo sexual de ésta quedaba prácticamente anulado por completo. Pero dejando a un lado lo que podría ser una teoría bastante anacrónica sobre el origen de la infidelidad, la verdad es que por haber teorías hay muchas.

En nuestro blog Íntimo Mujer no es la primera vez que analizamos a algunas de ellas. De hecho, pareciera que las infidelidades en este caso, según para quién las estudie tienen una razón de ser u otra. Hemos escuchado muchas veces que una pareja, ya sea hombre o mujer, es infiel solamente cuando le falta algo que en casa no tiene. Y sale a buscarlo. Para algunos es una reflexión que lo simplifica todo al extremo de lo absurdo. Para otros una falta de ganas de luchar por lo que se tiene. Y para otros, es en realidad lo que ocurre por norma cuando hay cuernos de por medio.

Además de las teorías relativas a buscar lo que no se nos da en casa, a la falta de sexo y a la autorealización como persona, intentando que se nos halague o sentirnos de nuevo deseados, ahora se le suma una relacionada con la genética. Y es que resulta que si tomamos la última de las investigaciones hecha por la Universidad de Binghamton resumen en qué hay un gen que podría determinar la predisposición que tienen los individuos a dejarse caer en la tentación de la infidelidad. Es decir, que nuestra genética nos dicta lo que tenemos que hacer incluso en ese sentido, al cual creíamos solo una consideración social y moral.

Evidentemente, este estudio solo habla de predisposiciones, porque luego somos nosotros los que controlamos la tentación. Al final, si alguien con este gen más desarrollado puede conseguir frenar esos impulsos, significa que todo es viable. Pero está claro que según esos resultados siempre habrá a quién le resulte más fácil que a otros llegar a esta conclusión final y no acabar por caer en eso que tanto odian algunos de serle infiel a sus parejas estables.

Vía: Nosotras

Imagen: srgpicker

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