Matrimonio entre personas del mismo sexo

Este tipo de matrimonio es también llamado matrimonio homosexual o matrimonio gay y tiene que ver con el reconocimiento social, cultural y jurídico que regula una relación heterosexual.

El  matrimonio homosexual es un tema que en estos últimos años ha dado mucho que hablar, sobre todo porque en algunos países en donde se ha aprobado se han establecido algunas normas legales a través de la reglamentación de derechos y deberes en cualquier matrimonio heterosexual. Así, en este tipo de matrimonios se mantienen la naturaleza, requisitos y efectos de cualquier matrimonio.

Sin embargo, el tema del homosexualismo no es nada nuevo, en realidad, se tiene constancia y también documentación acerca de las prácticas homosexuales desde el mismo momento que la civilización apareció en nuestro planeta. De hecho, en cada una de las épocas y también civilizaciones se han registrado diferentes formas de reconocimiento social a las uniones homosexuales. Así, el hecho de que actualmente se haya reconocido de manera jurídica una unión entre dos  personas del mismo sexo es solamente parte de una tendencia a reconocer la homosexualidad en las sociedades posmodernas de occidente.

Sin embargo, no se puede hablar solo de matrimonios homosexuales como la única forma de consolidar la unión de dos personas que tienen el mismo sexo, a la par de este tipo de unión también se encuentran las parejas de hecho, las uniones civiles y los concubinatos; los cuales tienen un tipo de naturaleza diferente y requisitos que varían según la realidad social y también la realidad histórica de ambas partes.



Haciendo un poco de historia
Veamos a continuación cómo se han documentado la unión homosexual en las sociedades a lo largo de la historia

En la Europa clásica: no se han podido recoger antecedentes específicos pero sí se sabe  que existieron diferentes maneras de reconocer de manera  social y legal estas uniones. Así, en las antiguas sociedades griegas y romanas se celebraban uniones entre personas del mismo sexo, aunque no está claro que hayan sido socialmente reconocidas como matrimonios. Luego, ya entre el siglo XIX y principios del siglo XX estas han sido equiparables al matrimonio heterosexual.

Sin embargo, es a raíz del siglo XX, tras la revolución sexual, que empezó a cuestionarse la tradicional definición de matrimonio por algunos grupos sociales. Bajo esa nueva forma de ver las cosas, la idea de la unión homosexual estable encaja en la definición liberal. Así, en España,  se ha dado además de la legalización de los matrimonios entre personas del mismo sexo, leyes para las parejas de hecho en diferentes comunidades como Andalucia, Navarra, el País Vasco, Aragón, Castilla-La Mancha, Cataluña y la Comunidad Valenciana.

En Norte América: en las sociedades americanas nativas se tienen referencias sobre uniones homosexuales en donde un joven que demostraba características del género femenino, asumía las obligaciones de este género con todas sus responsabilidades y se le consideraba de una tercera sexualidad. Además, también eran  respetados como chamanes místicos.

En Asia: en China, sobre todo en Fujian, el sexo entre hombres era permitido usualmente, como también lo eran las ceremonias religiosas que celebraban su unión. Así, la unión duraba varios años después de los cuales, el más viejo le ayudaba al más joven a elegir a una esposa y crear una familia.

En la Europa Medieval: se aceptaba muy poco las relaciones homosexuales a diferencia del mundo clásico. Sin embargo, se han encontrado diferentes evidencias de uniones de caballeros medievales muertos durante batalla, es decir portando en el escudo la misma insignia como símbolo de unión. De otro lado, el historiador norteamericano John Boswell ha hallado diferentes documentos en donde podría referirse a que en la iglesia ortodoxa se practicaban las bodas entre hombres hasta la Alta Edad Media.

En Occidente del siglo XIX: en los Estados Unidos, durante el siglo XIX, ya existía el reconocimiento a la unión de dos mujeres, se le llamaba “Boston Marriage

En Latinoamérica: en Uruguay se han permitido las uniones civiles entre parejas homosexuales, en realidad, es el segundo país que lo permite después de que en 2007 la Corte Constitucional de Colombia legalizase estas uniones. En el caso uruguayo la normativa legalizada ante el consejo de ministros les otorga derechos y también obligaciones a los homosexuales que puedan demostrar que ya conviven por más de cinco años ininterrumpidos (esto quiere decir, derechos como la asistencia recíproca, la creación de una sociedad de bienes, derechos sucesorios, cobro de pensiones por fallecimiento y otras disposiciones vinculadas a la seguridad social).

A nivel de todo este continente, hasta este momento, las uniones de parejas homosexuales sólo se han regulado en los países de Colombia, Uruguay y México, sin embargo, también en el estado brasileño de Rio Grande do Sul y en otras tres zonas de Argentina: Buenos Aires, Villa Carlos Paz y provincia de Río Negro.

La controversia
Se da a raíz de que se repasa el fundamento principal de la unión legal de dos partes, en donde se considera que la unión de un hombre y una mujer tiene origen en la reproducción de la especie, lo que justifica el concepto de institución matrimonial.

Así, sus detractores piensan que este tipo de unión nunca tendrá la posibilidad biológica de procrear, es decir tener descendencia común. Sin embargo, si finalmente se diera la adopción de un niño en este tipo de matrimonio (que también podría darse adoptando a los hijos del otro miembro), la situación empeoraría porque definitivamente el niño se vería afectado debido a la ausencia de una de las dos partes, de la misma manera que los niños se ven afectados cuando ocurre un divorcio, abandono de hogar, maltrato, infidelidad o cualquier otro agente negativo.

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