Muchos jóvenes europeos necesitan de alcohol y drogas para poder tener sexo

Alcohol, drogas y sexo, tres componentes que pueden ser letales para miles de jóvenes. En el artículo se dan resultados de una reciente encuesta hecha en Europa y los especialistas analizan una nueva tendencia en la forma de enfrentar las relaciones sexuales que caracteriza a los jóvenes de este tiempo

Un reciente estudio que publica la revista especializada BMC Public Health arroja datos reveladores acerca de la nueva tendencia sexual que experimentan gran cantidad de jóvenes en distintos países de Europa.

La investigación muestra una realidad que hasta el momento no era percibida por la mayoría de especialistas en sexología y sociólogos. Aunque muchas veces se habla de cambios de conductas, a la hora de entablar una relación amorosa, con este estudio quedan confirmadas varias especulaciones que solo estaban en el imaginario popular pero que no tenían una base estadística.

El sondeo, realizado por investigadores en salud pública y ciencias sociales, se proponía indagar acerca del comportamiento de adolescentes y jóvenes que viven en ese continente. Se basó en personas de nueve países de Europa. Las edades elegidas para la muestra fueron entre 16 y 35 años y se encuestó a 1300 personas que contestaron cuestionarios anónimos, lo que permitió obtener datos más fidedignos al tener estar característica.

Una de las principales conclusiones de la investigación arrojó como dato que un tercio de los jóvenes toman drogas como parte de su estrategia para «rendir» mejor en lo sexual.

El estudio halló que un tercio de los varones y un cuarto de las mujeres que respondieron bebían alcohol para aumentar sus chances de tener relaciones sexuales. También consumían cocaína, éxtasis y marihuana para mejorar la excitación o para prolongar la relación sexual .

“Las tendencias en décadas recientes han resultado en que el uso recreacional de las drogas y las borracheras se hayan vuelto rutinarias de la noche nocturna europea», dijo el líder del grupo que hizo la investigación, Mark Bellis, de la Universidad John Moores de Liverpool.

«Millones de europeos jóvenes ahora toman drogas y beben de tal manera que alteran sus decisiones sexuales y aumentan sus chances de tener sexo inseguro o de tener sexo del que después se arrepienten. Aunque a pesar de las consecuencias negativas, encontramos que muchos están deliberadamente tomando estas sustancia para conseguir efectos sexuales específicos.


Por su parte el psiquiatra español Amador Calafat, uno de los autores de la investigación denomina al estudio como ‘modelo hegemónico de diversión’ y es una actitud que se está imponiendo en todos los países occidentales”.

Calafat señalo a BBC mundo, que los jóvenes actualmente ven en las drogas un producto más que está a su alcance para utilizarlo para su propio beneficio sexual.

Todos los participantes reconocieron que tomaban alcohol y que lo habían hecho por primera vez entre los 14 y los 15 años. El 75% había probado o consumido marihuana, mientras el 30 por ciento había probado alguna vez éxtasis o cocaína.

Los jóvenes encuestados reconocieron los «beneficios sexuales» del consumo, la ebriedad y el abuso de drogas estaban fuertemente asociados a un aumento de adoptar más comportamiento de riesgo y de sentirse arrepentido sobre tener sexo cuando están bajo la influencia del alcohol y las drogas.

Pero si los datos que hemos comentado más arriba son preocupantes, aún hay revelaciones que pueden sorprendernos más, ya que las encuestas realizadas desnudan también que los participantes que habían estado borrachos durante las últimas cuatro semanas (anteriores al estudio) eran más proclives a tener cinco o más parejas, sexo sin preservativo y se habían arrepentido de mantener relaciones sexuales después de tomar o consumir drogas durante los últimos 12 meses.

«Las tendencias en décadas recientes han resultado en que el uso recreacional de las drogas y las borracheras se hayan vuelto rutinarias de la noche nocturna europea», dijo el líder del grupo que hizo la investigación, Mark Bellis, de la Universidad John Moores de Liverpool.

«Millones de europeos jóvenes ahora toman drogas y beben de tal manera que alteran sus decisiones sexuales y aumentan sus chances de tener sexo inseguro o de tener sexo del que después se arrepienten. Aunque a pesar de las consecuencias negativas, encontramos que muchos están deliberadamente tomando estas sustancia para conseguir efectos sexuales específicos».

Otra investigación (que se refiere específicamente al uso del alcohol como desinhibidor a la hora de encarar una relación sexual ) realizada en el año 2005 por los especialistas Teresa González Marquetti, Elisa Gálvez Cabrera, Neiza Álvarez Valdés, Flora Susana Cobas Ferrer y Natalia Cabrera del Valle; ya daba alguna pista acerca de esta nueva tendencia que ahora parece afianzarse cada vez más. En ella se afirmaba que “el alcohol tiene efectos depresores y de relajación física y mental, así como sentimiento de bienestar por la desinhibición que produce. De ahí que algunas personas lo relacionen con lo útil para enfrentar la ansiedad asociada a situaciones relacionadas con la conducta sexual, pues la desinhibición les permite obviar los prejuicios sociales y los tabúes personales. En dosis altas retarda el proceso de excitación, ocasiona pérdida de coordinación, y en consumo frecuente bloquea la respuesta sexual y provoca impotencia. Es la única droga de uso legal, considerada “droga modelo” o “droga portera,” que llega también a producir dependencia psíquica, física, tolerancia, abstinencia, y cuyo uso crónico provoca deterioro físico, psíquico y social, progresivo e incurable (aunque tratable y controlable), así como demencia en casos de uso crónico y sin control. Es la drogadicción más generalizada y abre las puertas al consumo de otras drogas”.

Continuando con los resultados arrojados por el estudio acerca de los jóvenes europeos, se señala también que “los que habían consumido alcohol o drogas de abuso antes de los 16 años también habían tenido relaciones sexuales antes de esa edad. Las chicas en particular eran cuatro veces más proclives a tener sexo antes de los 16 si ellas habían consumido alcohol o marihuana antes de esa edad”.

Respecto a esto Calafat agrega que “las intervenciones que se dirigen a tratar la salud sexual son a menudo desarrolladas, administradas e implementadas independientemente de las que tratan de la problemática del abuso de drogas y viceversa. Sin embargo, la gente joven perciben el alcohol, las drogas y el sexo como parte de una misma experiencia social». El especialista aconsejó que los programas deberían acercarse con una mirada conjunta.

Foto: ♦Gaita!♦ en Flickr
Foto: sh’m00n en Flickr

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