…ni este cura no es mi padre

Un test de ADN que se vende en EEUU puede sacar de dudas a más de un padre que cree que sus hijos no son sus hijos.

padre-e-hijoUn test de venta en farmacias puede sacar de dudas a más de uno (y de una) sobre la paternidad de sus hijos. De momento está sólo disponible en algunos estados americanos, pero, ¿quién sabe? Pronto podría llegar a España. La prueba se realiza en casa y es un auténtico test de ADN que requiere muestras
celulares de la parte interior de las mejillas del niño, el padre, y, preferentemente, también de la madre. Ya sabéis, practicar lo que hace Grissom en el CSI con un bastoncillo de algodón.

Tras dos décadas sin tener ni idea, Sean Reid de Surrey, en la Columbia Británica, descubrió que tenía un hijo. Fred Turley de Des Plaines, Illinois, creía que tenía una hija biológica, pero… la realidad era bien distinta: sus genes no eran ni siquiera parecidos. Y Wendy Lieb de Lewis Center, Ohio, obtuvo la certeza de que su nuera les había engañado a todos.

En estas tres situaciones, la información genética alteró las vidas de las personas involucradas. Y en cada caso, ésta no vino de un médico u otro profesional sanitario, sino de un kit de 29,99 dólares (uno 18 euros) que adquirieron en la farmacia. Reid, Turley y Lieb están entre los más de 800 consumidores que respondieron a la primera Campaña publicitaria del test de paternidad “hágalo usted mismo” vendido con el nombre de Identigene por Sorenson Genomics, de Salt Lake City.

Las ventas del producto en tres estados del Oeste (Washington, Oregón y California) fueron tan elevadas, que la empresa distribuidora lo extendió a otros 4.300 establecimientos en 30 estados a lo largo y ancho de EEUU. Reid, el ´padre por sorpresa´, declaraba: “La gente se reía de nosotros, éramos el chiste preferido de los vecinos. Pero, ¿por qué no hacerlo de manera privada? Lo hicimos tan discretamente, tan eficientemente y tan a bajo precio como fue posible.” Reid confirmó de esta manera lo que se especulaba durante años: que el hijo de una antigua novia era suyo.


Para los usuarios como Reid, el test ofrece una respuesta fácil y rápida a una cuestión crucial para sus vidas (¿quién es mi padre?). Según los distribuidores, mucha gente lo compra por curiosidad. Esperan vender la friolera de 52.000 pruebas este año. En muchos casos los padres tratan de resolver las dudas existentes sobre sus hijos o su paternidad.

Pero para los expertos en genética, los mecanismos de marketing sobre este test de ADN dejan pendiente la cuestión de si son éticos y prácticos. Desde su perspectiva, la forma en la que se anuncia el test genético directo al consumidor ofrece dudas como por ejemplo, que puede ser potencialmente engañoso, o incurrir en falsedad en los anuncios, y potencialmente puede provocar decisiones médicas profundas basadas en resultados pobremente interpretados o entendidos.

Lo que no tiene duda es que los kits pueden complicar la vida de los que los utilicen, hasta los expertos legales lo reconocen. Los usuarios deberían dar un paso atrás y pensar que este test es diferente a todos los que has podido comprar antes (de glucosa, de embarazo, de triglicéridos, etc). Utilizar un Identigene puede ser un momento en el que te cambie la vida. Los kits pueden encontrarse en los estantes reservados a las pruebas diagnósticas in Vitro tales como los test de embarazo, VIH, y glucosa en sangre. De igual manera que las pruebas para las condiciones de salud, los tests que utilizan el ADN para determinar la paternidad son bastante simples y son fáciles de interpretar, pero aún así, los expertos aseguran que deben estar muy vigilados por la Food and Drug Administration, aunque de momento no requieren revisión por parte de este organismo.

padre-e-hijo-El kit Identigene incluye palitos para recoger las muestras de células de la parte interior de las mejillas de los niños y de los padres o allegados. La recogida de las células de la madre es opcional, pero muy recomendable para afianzar el resultado. Los palitos se empaquetan y se envían al laboratorio de la Srenson, en Salt Lake City, donde son analizados. Los resultados se ofrecen vía Internet, por teléfono o por carta en tres a cinco días tras la recepción del ADN.

El coste total es de alrededor de 150 dólares, incluido el precio del kit y una tasa de procesado en laboratorio de 119 dólares. Por otros 200 (no lo dudes si cobras en euros), puedes conseguir el test validado que cumple los requerimientos legales de determinación de paternidad, a pesar de que algunos abogados se muestran reticentes a llevar a los tribunales determinados casos en los que la única prueba es el test Identigene.

La mayoría de los usuarios que han comprado el kit no se plantea utilizar los resultados para resolver problemas legales. De hecho, casi todos lo quieren para solucionar cuestiones sociales, y aquí es donde llega la complejidad del caso, pues como las muestras celulares se toman en privado, hay posibilidad de que exista fraude y/o decepción. Por eso hay que plantear la toma de muestras como un acto informado y consentido. Pero es que aunque los implicados dieran su consentimiento, los resultados pueden no ser los esperados. Se estima que entre el 5 y el 10% de los tests confirma que un hijo y su supuesto padre no comparten material genético, con el consiguiente disgusto y posterior ruptura familiar.

Para nuestro ejemplo número uno, Reid, el test de paternidad abrió la puerta a un nuevo miembro en la familia. Él siempre se había preguntado si el niño que tuvo su ex novia podría ser suyo, incluso a pesar de que ella insistía en asegurar que era hijo de otro hombre. Cuando esta mujer contactó con Reid por Facebook el pasado verano, las fotos que le envió de su hijo mayor volvieron a reabrir viejas sospechas. Según Reid, su mujer sólo pudo exclamar, “Pero si eres tú.”

A través de Internet Reid conoció el Identigene, que era más barato y más cómodo que otras opciones. Con la colaboración de su ex novia y su hijo, se hizo el test y los resultados alteraron sus vidas. “Nuestro nuevo hijo tiene una familia de la que no tenía noticias y que incluye abuelos, tíos y tres hermanos menores que están deseando conocerle.”

Para Fred Turley el test de ADN confirmó lo que su compañera le había dicho: la niña de cuatro años de la que había cuidado como si se tratara de su hija, no lo era. La noticia fue desagradable, pero clarificadora, según sus declaraciones. “Yo no quería vivir con la duda de ser o no su padre, y comencé una lucha para averiguar la verdad. Esto no cambiará lo que siento por la niña, sólo pondrá las cosas en su lugar.

Wendy Lieb consiguió que su hijo de 20 años pudiera tener un futuro más halagüeño, pudiendo volver a la universidad en lugar de tener que trabajar para sacar adelante a su familia. En una fiesta conoció a una chica y mantuvieron relaciones sexuales, posteriormente ella le reclamaba la paternidad para su hijo, pero Wendy obtuvo las muestras celulares y demostró que su hijo no era el padre.

Fuente: MSNBC
Foto 1: Jaranda en Flickr
Foto 2: Yourlips en Flickr

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