Por no… aburrirse

La industria pornográfica mueve en Internet millones de dólares anuales. Todo el mundo lo sabe, pero también mueve a las parejas más desinhibidas a montar sus propios videos de contenido sexual y lanzarlos a la red de forma gratuita. Y esto engancha.

Nacho VidalNo es noticia que la palabra “sexo” es la reina de las más buscadas desde que la red es red, pero vamos a ofrecer algunos datos que tal vez no son tan conocidos: las páginas para adultos (Adults only) suman un 12% del total de webs a nivel mundial; cada segundo hay aproximadamente 30.000 ordenadores conectados mostrando vídeos o imágenes de alto voltaje; y nada menos que el 35% de las descargas son de secuencias porno. Como pueden ver, la sexualidad es una obsesión para el hombre (y para la mujer). Algo tan cercano y a la vez tan atrayente ocupa a una industria internacional y también nacional (no hay que olvidar que Cataluña es epicentro del porno) poco reconocida pero oficiosamente poderosa. Durante mucho tiempo el protagonismo en estas películas era exclusivo de actores y actrices con un caché que dejaría la bocaza de Julia Roberts abierta como mi buzón cada vez que lo visita el cartero, pero actualmente el porno gratuito que circula en Internet está haciendo palidecer los bellos y maquillados… rostros de Nacho Vidal y compañía.

Según esta misma industria, las pérdidas (o no-ganacias) de los últimos años son exorbitantes. Parece ser que la típica pareja que se acaba de comprar una cámara de video no la utiliza en estos tiempos para grabar el parto de su primer vástago y luego enseñarlo a los amigotes que ponen cara de circunstancias, sino que perpetúan el momento de la concepción (tragicómico, no lo nieguen).

La industria oficial explica que estos vídeos no tienen argumento ni guión, como si las películas de pago tuvieran alguno de estos “ingredientes”. Al anular los precios de este tipo de producciones que, caseros o no, siguen siendo sexo explícito, los fans de las porno superstars, volubles como el sexo sin amor, deciden entrar en Pornotube o Youporn y descargar a saco este arsenal de erotismo cotidiano. La pela es la pela.

Para terminar les propongo que presten atención a las palabras de nuestro grande entre glandes, digo grandes, Nacho Vidal: «El largometraje porno está obsoleto. Internet ha pasado a ser una ventana, más que de pornografía, de diferentes morbos y fetiches”. Ha dicho.

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