¿Por qué nos divorciamos en los tiempos de hoy?

Cada vez nos divorciamos más porque es más sencillo, y por qué ha dejado de estar mal visto. Pero ¿cuáles son las razones de los divorcios de hoy en día?

divorcio

El divorcio no es una palabra de nuestros tiempos. De hecho, en la mayoría de los países es legal desde hace unas cuántas décadas. Sin embargo, antes de que oficialmente pudiésemos divorciarnos y romper una unión que por tradición se dice para toda la vida, había también separaciones, que por razones obvias de ley, no se hacían oficiales en los documentos. Aún teniendo en cuenta todos esos factores, a día de hoy nos divorciamos más que hace 50 años, y también más que la década pasada. ¿Qué es lo que nos está pasando? ¿Hemos roto esa ilusión de amor para siempre?

Puede que sí. Puede que socialmente ya no esté tan bien aquello de unirse a otro para siempre. O puede que los tiempos nos hayan cambiado tanto, sobre todo en el caso de las mujeres, que cada vez es más difícil encontrar compañeros que sigan el mismo camino. Que al fin y al cabo, es de lo que se trata el matrimonio. En realidad, hay muchas razones para pensar que hemos cambiado, y sobre todo, las razones para divorciarnos han evolucionado o involucionado, dependiendo de quién interprete todos esos datos que estamos a punto de comentar.

Las redes sociales, la mensajería y todas esas aplicaciones de las que abusamos marcan un antes y un después en las relaciones de parejas. Pero ojo, no hay más divorcios por Facebook, sino que en todo caso, habrá más divorcios por el uso que se hace de Facebook. La posibilidad de encontrar huellas de infidelidades, de que los celos estén a flor de piel por contacto con otras personas, o simplemente de convertirse en quién está detrás de una vida solamente nuestra hace que palabras como independencia asusten, y sobre todo, que acaben pasando por los juzgados para poner fin a una unión que jamás se pensó terminaría de ese modo.

Pero además de las nuevas tecnologías, hay otras razones que los divorcios de hoy en día aluden y que antes no eran nada frecuentes. Por ejemplo, que cada miembro de la pareja trabaje en lugares diferentes en los cuales es difícil establecer la residencia común. También las relaciones con varias familias políticas, en el caso de los divorciados con niños. La espiritualidad, las relaciones con las mascotas, o la higiene son otras de las que cada vez vemos más frecuentemente a la hora de solicitar oficialmente la separación. Y una de las que más reticente se ha vuelto con la crisis es el lujo no compartido. Esos caprichos casos que aún pese a ser comprados en el matrimonio, él o ella no pueden tocar.

Imagen: Allan Patrick

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