Quejarse por quejarse puede acabar con una relación de pareja

Tener una pareja estable no basta para poder decir que nuestro amor vive. De hecho hay que luchar por éste día tras día si no se quiere fracasar en el intento. Y las quejas no ayudan en este tema.

quejas

La comunicación es sin duda la mejor manera de resolver los problemas en pareja. Pero una cosa es comunicarse y explicar todo aquello que no nos gusta, que nos sienta mal o que nos encanta, y otra muy diferente es eso de quejarse por absolutamente todo. De hecho las quejas son uno de esos problemas de pareja que difícilmente van a traer cosas positivas. Solamente sirven para acabar cansando a la otra persona, o para empeorar aún más las cosas. Es más, en lugar de quejarnos tanto lo que debemos hacer es precisamente buscar soluciones a lo que nos está ocurriendo en la relación. Porque quejarse no resuelve nada, sino que lo empeora todo.

Está demostrado que las parejas que sienten como su partner les recrimina en continuación determinado aspecto de su vida, o determinadas actitudes pero que no hace ninguna propuesta de mejora o no tiene el más mínimo interés por hablarlo acaban por romperse. De hecho, a ninguno de nosotros nos gusta que alguien se queje en continuación porque al final acabamos tan cansados de la misma queja que acabamos por dejar pasar los momentos bonitos porque monótonos y los convertimos en el final de lo que parecía ser algo que prometía.

Cuando las quejas se repiten en pareja nos encontramos con que el que se queja acaba aburriéndose y se encierra en un círculo de negatividad que resulta muy peligroso. Por su parte, el que recibe las quejas acaba por frustrarse y se siente poco valorado por su pareja. Todo esto acaba por agotarlos a ambos y termina por producir sensaciones de rutina que ya impiden al final del proceso disfrutar de cualquier momento juntos o de cualquier experiencia que podrían vivir al máximo como dos que son. Así, poco a poco, esas quejas que parecían inofensivas, acaban por convertirse en un enemigo que va poco a poco menguando los sentimientos y que acaba por convertirlos en nuestra contra.

Esto que digo no significa que quejarse sea malo. Hay que decir siempre lo que se piensa. Pero al hacerlo hay que tener cuidado de procurar al mismo tiempo soluciones que nos ayuden a resolverlas. Porque si nos quedamos en la simple crítica y la repetimos hasta la saciedad acabaremos ambos cansados de lidiar con algo que no tiene remedio. Simplemente porque ninguno de los dos pretende ponérselo. ¿Te ha pasado alguna vez que las quejas hayan acabado con tu relación de pareja?

Imagen: Freddy The Boy

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