Renunciar a la maternidad y seguir siendo mujer

Aunque hemos avanzado mucho en temas de igualdad, pareciese que una mujer debe desear siempre ser madre. Hoy en día, no es así, y hoy analizamos algunos de los motivos más importantes para renunciar a la maternidad.

maternidad

Ese papel secundario al que se ha relegado desde hace tiempo a la mujer a una mera función de cuidado de los hijos ha ido cambiando en el tiempo, en parte por la reafirmación femenina, en parte también por la crisis, que impide que tener un único empleo pueda ser suficiente para que haya presupuesto en una casa. Pero aún pese a los tiempos en los que estamos, en los que creemos que ciertos estigmas se han superado, nos encontramos con críticas a la negación a la maternidad. Y con esas críticas de lo que para algunos es contranatura, llegan también la postura de más mujeres que consideran que son ellas las que deciden que hacer con sus cuerpos y con sus vidas.

De hecho, la maternidad te cambia por completo. Cambia tu físico. Cambia tu forma de pensar y ver la vida. Y cambia sobre todo tus prioridades. Y muchas mujeres, que aman su trabajo y aman su vida tal y como es, no encuentran en tener un niño la razón suficiente como para cambiarlo todo, y ponerlo boca abajo. Las principales razones de no desear ser madres parten de estas tesis, pero también es cierto que hay otras que podrían cambiarse. Ya que muchas mujeres que renuncian a la maternidad alegan otro tipo de argumentos, como por ejemplo el dinero.

Tener un hijo cuesta mucho dinero. Y con la crisis, no todo el mundo puede permitírselo si se piensa en todo lo que se supone meditando bien la decisión. Sin embargo, se supone que nuestra población ha envejecido, y que por lo tanto, deberíamos estar pensando en generar políticas concretas que permitan que todas las mujeres que sí desean ser madres, pero que lo ven inviable lo tengan un poquito más fácil.

Por otro lado, están las mujeres que no se encuentran ni en un lado ni en el otro. No están seguras de no querer ser madres, pero tampoco de serlo. De hecho, aún no han encontrado el momento para planteárselo, y es sobre ellas sobre quien recae la máxima presión social. ¿Acaso no tener hijos nos hace menos mujeres? ¿Acaso solamente estamos pensadas para ser madres? ¿Es lo único que podemos hacer y lo que lograría nuestra realización como personas? Quizás nos debamos plantear que con tesis arcaicas como esas solo fomentamos una desigualdad creciente en la mujer. Y se supone que ése no debería ser el camino correcto a seguir ¿o sí?

Imagen: Raúl Hernández

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