Se cumplen 30 años del «paciente cero» infectado con VIH

Treinta años del ‘falso’ paciente cero, podríamos decir. Y es que, pese a que el canadiense Gaëtan Dugas fuese señalado por la comunidad internacional como el propagador de una de las enfermedades más devastadoras del último siglo, el SIDA, lo cierto es que su estigma respondió más a una cuestión de supervivencia que a los hechos fehacientes. Había que buscar un culpable y él, homosexual sexualmente activo durante la década de los 70 y parte de los 80, fue el blanco perfecto en un momento de paranoia y alarma social, donde los prejuicios contra la comunidad gay hicieron en resto. Así fue como este auxiliar de vuelo de Air Canada se convirtió en la bestia negra de la enfermedad, culpable absoluto de haberla extendido en los Estados Unidos a causa de su ‘particular’ modo de vida. Hoy, la historia y las investigaciones sobre el virus del VIH desmienten este hecho.


Diversos y primigenios estudios sobre la epidemia, no del todo justos, y un libro sobre los inicios de la enfermedad: And the band played on (Randy Shilts), que más tarde se convertiría en un telefilm emitido por el canal estadounidense HBO, señalan la promiscuidad de Gaëtan como uno de los pilares fundamentales de la mitología edificada alrededor del SIDA. De ser señalado como paciente cero, a la demonización y tergiversación del personaje, solo hubo un paso. Para más inri, Gaëtan murió en 1984 a causa del VIH. Sin posibilidad de defenderse, el personaje creado por los medios de comunicación fue el de un adonis que encandilaba a hombre tras hombre con su belleza, sin importarle mantener relaciones sexuales sin protección, aun sufriendo un Sarcoma de Kaposi (síntoma del virus) e incluso después de saber que tenía SIDA.

En primer lugar cabe señalar que por aquel entonces tener una enfermedad sexual era sinónimo de infecciones del estilo de la sífilis o la gonorrea, fácilmente tratables. Es a partir de la llegada del virus VIH cuando el sexo empieza a pensarse en términos de práctica de riesgo. Por otro lado, el hecho de culpar a un solo hombre de la propagación de toda la enfermedad es, a todas luces, injusto y falto de criterio. Tal y como recoge El Mundo en un artículo, desde los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de EEUU se ha llegado a reconocer, con el tiempo, que el caso de Dugas no fue aislado. No obstante, y aún hoy, el nombre de Gaëtan Dugas se encuentra fuertemente estigmatizado.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...