¿Tímido o sociofóbico?

«El hombre es un ser social», escuchamos, pero ¿qué sucede cuando no lo somos? ¿Sufrimos de timidez o de sociofobia? ¿Cómo podemos detectarla?

Sin duda habremos escuchado aquella famosa declaración, tan tópica, pero no por ello menos certera, de que el hombre es un ser social. Un ser nacido en sociedad y destinado a crecer y relacionarse en ella, desde el momento de su alumbramiento hasta que abandona ésta vida.

¿Cómo diferenciar la timidez de la Fobia Social?

Teniendo esto en cuenta, debemos comprender el gran impacto que tiene para el individuo que sufre algo que los psicólogos ya han denominado como “Fobia Social” y que suele impedir el normal desarrollo de las personas, no sólo en cuanto a amistad sino también en relaciones de pareja, ya sea para conseguir una como para conservarla.

Algunos autores afirman que el concepto de Fobia Social, es una etiqueta absurda, para denominar a un mal, que existe desde hace siglos, y al que conocemos por el nombre de “timidez”.

Sin embargo, lo que no dudan unos y otros es que ésta timidez a la que hacemos referencia no es aquella que muchos hemos sufrido alguna vez, sino una timidez exacerbada que suele producirse en la adolescencia, y que acarrea graves trastornos sociales e inadaptaciones de corte emocional, para el futuro adulto.

El sociofóbico experimenta una gran ansiedad cada vez que encuentra ante las puertas de una interacción social o afectiva, llegando a responder con un comportamiento evasivo ante tales situaciones, aislándose aún más.

Las dificultades del enfermo a la hora de interactuar le imposibilitarán a la hora de realizar todo tipo de conductas sociales, como obtener un puesto de trabajo y relacionarse con sus compañeros, construir un entorno de amistades y por supuesto, el embarcarse en una relación de pareja.

El sujeto sufre enormemente, pues a su imposibilidad para relacionarse, se le suma el hecho de querer hacerlo y no poder. Esta situación, le acarrea un elevado grado de ansiedad y la proliferación de pensamientos negativos hacia su propia persona.

Como hemos mencionado, este mal suele desarrollarse en la etapa de la adolescencia que es cuando todos empezamos a multiplicar nuestras relaciones sociales y comenzamos a experimentar.

Podemos reconocer al sociofóbico en aquel adolescente retraído y sombrío, aparentemente sin amigos y sin actividades que comparta con otros niños de su edad, un niño que rehúse el contacto con otros, sintiéndose esquivo o incómodo ante la presencia del grupo.

La terapia contra ésta inadaptación al medio social, hoy es posible por medio de la terapia cognitivo-conductual, que evite y corrija la tendencia al pensamiento negativo. También es altamente eficaz en adición a lo anterior, las terapias grupales.

La imitación de patrones sociales y la asimilación de los mismos “in situ” favorecen enormemente la reeducación de comportamientos sociales y la superación de complejos.

Algunos especialistas arguyen, no sin cierta razón, que una educación de nuestros jóvenes en el respeto y la comprensión hacia sus semejantes, la cual se está perdiendo, sería otra forma idónea de luchar contra el problema desde un prisma externo, ambiental.

Y todo ello, porque todos hemos sido niños en algún momento, y conocemos la “crueldad” que algunos individuos pueden desarrollar en esta etapa, siendo probablemente uno de los desencadenantes más importantes en el origen y desarrollo de la Fobia Social.

En cualquier caso, hoy día, en que la concepción de la figura del psicólogo ha evolucionado y se ha popularizado como un elemento de “ayuda social”, alejado de esa concepción retrógrada y negativa de décadas anteriores, es deber de los padres el, sin caer en alarmismos, vigilar la salud social de sus hijos y consultar con profesionales ante posibles evidencias de este trastorno.

Una detección a tiempo puede ahorrar mucho sufrimiento futuro a aquellos que la padecen y a los miembros de su entorno más cercano, especialmente en un momento tan complejo para forjar amistad y parejas como es en la adolescencia.

Imagen: privem6 en Arte y Fotografía

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