Véndale los ojos a la monotonía

La monotonía en la pareja es una enemiga que siempre acecha, agazapada, a la vuelta de la esquina y que, si no somos precavidos va deslizándose bajo nuestras sábanas, silenciosa, normalmente discontinua, pero latente, al acecho y siempre peligrosa.

La monotonía en la pareja es una enemiga que siempre acecha, agazapada, a la vuelta de la esquina y que, si no somos precavidos va deslizándose bajo nuestras sábanas, silenciosa, normalmente discontinua, pero latente, al acecho y siempre peligrosa.

Tarde o temprano nos damos cuenta como constituye un problema en nuestra relación, en muchas ocasiones implícito, dominados por ciertos tabúes que parece nos impiden hacer ciertas confesiones, en otras, haciendo gala de la confianza y el diálogo que debe primar en toda pareja el problema sale a relucir, aunque a esas alturas a ninguno os pille desprevenidos.

En ocasiones, este hecho se transforma en objeto de consulta, las más de las veces entre amistades cercanas, las menos, corremos un tupido velo, y en ambos casos podemos llegar al error de aceptarlo como uno de los precios normales de toda convivencia, algo que acaba llegando con los años o la madurez.

Desde Educasexo es nuestra intención, como en tantas ocasiones, ayudar a desterrar viejos mitos y creencias relacionados con la sexualidad y las relaciones de pareja y hoy os proponemos un juego sencillo y cargado de sensaciones para refrescar vuestra intimidad.

El vendar los ojos a vuestra pareja durante los preliminares y el posterior acto sexual, no es ninguna novedad, de hecho, motivados por la literatura y el cine eróticos, cuando no por la propia imaginación y fantasía colectiva, muchas son las parejas que se dejan seducir por este juego que mezcla a partes iguales confianza, exploración y sensualidad.

Antes de profundizar en sus muchas virtudes y placeres, debemos tener en cuenta que pese a que éste juego fomente la confianza de la pareja, el mismo no debería emprenderse sin haberlo puesto en común con nuestros compañeros o con personas que nos sean desconocidas, so pena de querer caer en graves malinterpretaciones o en el peor de los casos en situaciones de inseguridad previsibles.

El sentido de la vista es quizás el sentido primordial para el ser humano. A través de la vista recibimos información sobre el color, la forma, la distancia, posición y movimiento de los objetos…pero al mismo tiempo supeditamos toda la carga informativa del resto de sentidos a nuestro ámbito visual, matizándola. Sabemos, por ejemplo, que algo tiene un tacto áspero o suave antes de tocarlo por la simple anticipación visual y esto difumina esa capacidad de sorpresa ante nuestro entorno.

En ausencia de visión el resto de nuestros sentidos se intensifican y el vendarnos los ojos por un tiempo nos harán alcanzar un nuevo grado de percepción, intensificando las sensaciones que suelen quedar diluidas por nuestro campo visual.

Llegados a éste punto, el arte de amar, toma una nueva dimensión y en un próximo artículo, os contaremos una de las formas para lograr esto, entre tantas muchas que vosotros quizá ya habéis probado.

Imagen: Solounmomento en Arte y Fotografía

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