Se reestrena ‘El festin de Babette’ con motivo de su 25 aniversario

Una comedia deliciosa plagada de pequeños detalles y dirigida por Gabriel Axel que nos cuenta una fábula sobre la nostalgia y el paso del tiempo.

El festin de Babette

En 1988 una película danesa del año anterior se alzaba con el Óscar a mejor película de habla no inglesa. Se trataba de ‘El festín de Babette‘ (‘Babettes gaestebud’). Con motivo de su vigésimo quinto aniversario llega a los cines españoles una versión digital restaurada. Supongo que restaurar una película es mucho más barato que rodar una nueva. De todas formas ‘El festín de Babette’ es una película magnífica más que recomendable y si encima eres una persona a la que le gusta la buena mesa no te la puedes perder.

Babette es una mujer que llega a un pequeño pueblo de la costa danesa huyendo de su Francia natal. Encuentra cobijo y comienza a trabajar como criada en casa de unas hermanas puritanas que hace muchos años conocieron a un afamado cantante de ópera amigo de Babette. Al cabo de los años, Babette, en señal de agradecimiento por la acogida recibida, decide preparar una cena con algunos de los mejores platos de la gastronomía francesa.

‘El festín de Babette’ es una de esas pequeñas películas que dejan huella. Recuerdo que la vi hace unos cuantos años durante mis alegres y despreocupados años universitarios (no hace tanto de aquello) y no me dejó un recuerdo extraordinario. Pasado ese tiempo, encontrarme de nuevo con esta película ha resultado ser una grata sorpresa, ya que ahora he podido apreciar la cantidad de matices y de lecturas que encierra esta película.

Vista hoy, me parece una magnífica reflexión sobre el paso del tiempo. También sobre los anhelos y sobre aquello que hacemos para hacerlos realidad, o más bien, por qué motivos los dejamos de lado y escogemos el camino más corto que es huir de ellos y rechazarlos aunque al final, nos damos cuenta de que solo podemos aparcarlos y confinarlos al olvido temporalmente, ya que siempre estarán ahí, esperando a la menor oportunidad para saltar sobre nuestras conciencias. Hay también una crítica a la cerrazón de mente y a la doble moral de la sociedad. Todo ello está tratado sutilmente a través de la comedia, porque eso es lo que es ‘El festín de Babette’, una comedia pequeña pero mayúscula. Más que una comedia de carcajada a lo Bertín Osborne, es una comedia de sonrisa dibujada, de las que dejan un regusto dulce, una comedia muy íntima, de luz de velas, de mantita de pelitos en la que hay momentos llenos de ternura que escapan a la evidencia.

‘El festín de Babette’ está dirigida por Gabriel Axel, que también firma el guión adaptando una novela de la escritora Isak Dinesen. Ni que decir tiene que esta película ha sido el mayor hito en la carrera de este cineasta.

El elenco actoral está compuesto de grandes desconocidos del público español aunque, con un poco de suerte, puede alguien conozca a Stéphane Audran que interpreta a Babette, la mujer encargada de llevar a sus comensales y al espectador a un paraíso gastronómico. Todos están correctos en sus roles sin llamar la atención. Al fin y al cabo no se trata de una película de personajes.

Las bondades de ‘El festín de Babette’ tuvieron su recompensa en forma de premios, el más importante de todos, como ya mencioné al principio del texto, el Óscar a la mejor película de habla no inglesa del año 1988. Aquel mismo año, también recibió el mismo galardón en los premios Bafta y una mención especial del jurado del Festival de Cannes.

Yo qué quieres que te diga… Ve a verla. Si es bien acompañado, mucho mejor, y si puede ser antes de la hora de la cena mejor que mejor porque te digo, desde ya, que vas a salir del cine con un hambre que serás capaz de comerte un elefante con cáscara. ¡Si es que nos gusta mucho la buena mesa!

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