Pequeños detalles para sentirnos bien

Cualquier día puede ser una ocasión especial para que nos feliciten por todo aquello que las mujeres hacemos, tanto por nuestras parejas como por nuestros hijos como por todos los que apreciamos. Los pequeños detalles son los que más nos llegan y los que agradecemos con más fuerza, por eso no es necesario que nos hagan grandes regalos (aunque esto tampoco está nada mal). Lo que más nos llena es que se acuerden de nosotras, porque no es tan complicado enviar flores a domicilio y sin embargo a los que se encuentran a nuestro alrededor les cuesta hacerlo.

Aprende a cuidarte tú misma cuando los demás no se dan cuenta

En nuestro cumpleaños, por algún aniversario, en Navidad o por algún logro personal es bastante común que nos cubran de regalos y felicitaciones, pero hay otros momentos en los que necesitaríamos un abrazo, una mirada cómplice, un detalle o un beso que nos reconforte y no lo recibimos. Pocas personas son capaces de darse cuenta de esas necesidades tan sutiles y si tienes a tu alrededor alguien que lo comprenda y que sepa darte tu espacio, puedes asegurar que tienes un tesoro.

Conseguir este estado de tranquilidad y confianza por parte de los que nos rodean no debe confundirse con el egocentrismo, solo estamos reclamando un poco de atención sobre nosotras, que siempre estamos atentas a los demás, como cuando preparamos con cuidado los ramos de flores para el día de la madre. Y para nosotras no importan las dificultades, somos capaces de superar las distancias, tanto las que ponemos las personas con nuestras acciones – que van separándonos a veces de los seres queridos –  como las distancias físicas – que no pueden impedir que podamos enviar flores a Argentina, por ejemplo.

En los casos en los que no tenemos a nadie que pueda o quiera ocuparse de nosotras en estos momentos, nosotras mismas podemos buscarnos esos detalles. Podemos aprovechar unos días de vacaciones o un fin de semana largo para refugiarnos en un SPA, y si tenemos más tiempo, un crucero puede ser la manera de sentirnos mejor. El personal de los cruceros suele ser muy atento con todos los viajeros, pero especialmente con mujeres que viajan solas. No es necesario vivir un romance apasionado ni nada parecido, tan sólo es cuestión de sentirse el centro del mundo por unas horas para recuperar nuestra autoestima y reunir fuerzas para seguir adelante. La vuelta al mundo real puede ser dura, pero el recuerdo nos hará pensar que ha valido la pena.

Foto | Grand Velas Resort en Flickr

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