Comprar una playa privada

Aunque algunas playas no sean legalmente privadas, los dueños de los resorts las consideran como tales e incluso expulsan a gente de ella

Aunque algunas playas no sean legalmente privadas, los dueños de los resorts las consideran como tales e incluso expulsan a gente de ellas

Existe una gran diferencia entre estar en una playa casi exclusiva y considerarla privada. Aunque a menudo los propietarios de terrenos, casas y hoteles nos aseguran playas sólo para nosotros, ¿hasta qué punto eso es legal?

En España, la respuesta es sencilla. No es legal, tal y como se puede comprobar en la Ley de Costas vigente. Aun así, en la red podemos encontrar anuncios de propietarios que venden fincas con «playa privada». También podemos leer afirmaciones parecidas en artículos sobre hoteles, aunque la mayoría de ellos se curen en salud en la web corporativa. Aparecen entonces eufemismos como «semiprivada», que quién sabe lo que quiere decir, o «de acceso privado», lo cual no deja de ser cierto y puede dar lugar al pretendido malentendido.

Sí que es legal en muchos de lo países a los que tenemos asociada esta expresión, aunque en la mayoría de casos sea gracias a reformas muy recientes o a leyes ambiguas que, dicho sea de paso, no han estado exemptas de polémica. Así, por ejemplo, en la República Dominicana se ha producido una auténtica revolución al salir a la luz la reforma legislativa que permite la privatización de las playas. De todos modos, la queja viene ya de tiempo, pues aún y no existiendo esta reforma pocas veces los dominicanos podían acceder a las playas cercanas a hoteles, resorts y mansiones. En el caso de Florida, en el estado de California, podemos leer que algunas personas que habían acudido a la misma playa durante 20 años son ahora expulsadas de ella por la policia. Y es que en Florida es legal declarar privada toda la arena que se extiende hasta la orilla.


Actualmente, pues, podemos comprar una playa en muchos países. En internet varios propietarios venden playas en distintas zonas de Suramérica. Uno de ellos, por ejemplo, ofrece dos playas privadas de 1,5km en el Caribe, con el plus de que «en ciertas épocas del año, llegan decenas de tortugas a anidar» . Las vende por un millón y medio de euros. Hay anuncios que especifican incluso que la venta se dirige a resorts. Para particulares, hay quien alquila apartamentos o mansiones con playa propia por unos 5.000 dólares.

De todos modos, hay alternativas para acceder a playas exclusivas pero no privadas: los lugares de difícil acceso. En ese sentido, las islas son la opción estrella. Un buen ejemplo es el resort Isla Hayman, en Australia, cuyo precio mínimo por noche son 600 dólares y ofrece un sinfín de comodidades, lujo y actividades de ocio.

Así pues, para comprar una playa privada, primero hay que asegurarse de que la ley realmente permite su existencia. Luego, si lo que uno desea es comprar, comparar precios y asegurarse de que las ofertas son fiables. Aunque, en realidad, ¿qué necesidad hay de poseer una playa? Un lugar de difícil acceso o poco masificado puede ser un recurso igual de agradecido y bastante más ético.

Foto: Resort’s private beach por toubib46 en Picasa.

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