El bocadillo más caro del mundo

¿Tienes hambre? Mátala con un bocadillo. Y, a poder ser, que lleve queso cheddar con trufa blanca, salpicaduras en oro y una combinación de la mejor carne de buey, queso de bree y pollo francés del planeta. El recurso ideal para economias precarias y con poco tiempo convertido en delicado manjar.

Bocadillos cuyos ingredientes valen su precio en oro (cuando no son oro)

Comerse un bocadillo es la forma más barata de matar el hambre, o al menos siempre lo había sido hasta ahora. Los precios astronómicos los relacionamos con platos minimalistas o deconstruidos, un caso que no siempre se da en Inglaterra. Así lo ha demostrado el chef Martin Blunos, famoso por sus apariciones en la televisión británica y por poseer dos estrellas Michelin. El pasado sábado fue el invitado de excepción del Frome Cheese Show, una tradicional feria dedicada al queso y a la agricultura que se celebra en el condado de Somerset, y sorprendió al personal con un delicioso bocadillo que lo llevó de cabeza a la lista de los Record Guiness.

Blunos llevó a cabo su creación, como no podía ser de otro modo, con el queso originario de Somerset: el Cheddar. Eso sí, no un Cheddar cualquiera, sino uno mezclado con trufa blanca. Por lo demás, el aspecto del sándwich era bastante convencional, aunque parando atención se podían comprobar unos ligeros destellos. Se trataba del polvo de oro que el chef esparció por la superficie del bocadillo. Toda una delicatessen, aunque a simple vista no lo parezca, valorada en 170$. Un importe que lo convierte en el bocadillo más caro del mundo, pero no en el más caro del mercado.

Y es que el sándwich de Blunos no está a la venta, pero sí el que se puede degustar en el Hotel Cliveden House de Berkshire, también en Inglaterra. Darle un buen bocado al Platinum Club Sanwich cuesta 155$, aunque es un importe muy en la línea del hotel. Este alojamiento de la cadena Von Esse es de estética típicamente inglesa, con ese aire aristócrata y señorial. El delicioso manjar consta de tres rebanadas de pan de masa agria fermentada, huevos duros de codorniz, diez gramos de trufa blanca, tomates italianos semi-secados al sol, jamón de jabugo, una deliciosa variedad de pollo francés y carne de buey de Kobe -considerada la mejor del mundo- desecada, entre otros ingredientes. Imposible quedarse con hambre.

Blunos superó a Cliveden, pero el elegante hotel británico superó antes los bocadillos de 148$ que comerciaron los almacenes londinenses Selfbridges. Y aunque lo básico de la delicatessen tenía bastante en común, como la carne Kobe o la masa fermentada, añadía al listado de ingredientes queso brie de Meaux y mayonesa de trufa negra.

¿Sigues pensando que comer un bocadillo es una forma barata de matar el hambre? Muchos chefs británicos consideran que estás equivocado. Aunque quizás podrían ahorrarse tanta investigación culinaria probando untar dos buenas rebanadas de pan con tomate y aliñarlas con aceite de oliva y sal. En medio de la combinación, una generosa extensión del mejor embutido. ¿El precio? No más de seis euros ni en el local más selecto.

Foto: Corned Beef «Slawich» @ Chris’ NY Sandwich Co. por purdman1 en Flickr.com.

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