Luvienz: cuando el champagne se hizo caviar

Probablemente si a algo asociamos el lujo es a una buena botella de champagne y a un caviar de esos exquisitos. ¿Te imaginas las dos cosas unidas en un mismo producto? Eso es lo que proponen en Luvienz.

Luvienz

La verdad es cada cual entiende el lujo a su propio modo. Está claro que son muchos los valores universales que se asocian a lo lujoso, y entre ellos se encuentran casi siempre la idea de exclusividad y de lo poco común, o lo que se consigue con mucha dificultad. Sin embargo, en el marco de lo gastronómico o de lo delicatessen, creo que los conceptos son mucho más claros. Así, es casi siempre lógico asociar la bebida champagne a lo lujoso, y el caviar como un alimento de paladares exquisitos. Y dicho esto, nos parece que en realidad un producto que fuese capaz de unir ambos conceptos se llevaría todas las de ganar en el mundo VIP. Precisamente la ciencia lo ha logrado hoy, y en Bluecoast te lo contamos a continuación.

Y aunque queda por probar cómo será su acogida en el mercado, lo que si está claro es que la marca francesa que está detrás de esta idea tiene claro como lograr llamar la atención de un público que cuanto menos se sentirá tentado a probar la tentación de un champagne que deja un gusto a caviar. En este caso te hablamos de Luvienz, que con la que has visto de imagen de nuestro artículo es como se presenta en la web. Vamos, una especie de disfraz que deja entrever lo mejor de ambos productos, unidos en una única botella que juega con los colores oscuros y las tonalidades negras para mostrar su elegancia, al mismo tiempo que el secreto que tiene en su interior.

La tecnología que permitió que Luvienz Caviar edition tenga precisamente aroma a caviar ha estado desarrollándose desde 2009, aunque los mejores resultados los vemos solo ahora. Fruto de una riguroso investigación, y producto de un champagne elaborado con las uvas seleccionadas de la categoría más prestigiosa Chardonnay, así como una combinación con variedades de caviar de las más exclusivas; ambas cosas logran que el placer de tener una de estas botellas se deguste con los cinco sentidos. Está claro que la ciencia, a veces, es capaz de aportar un nuevo punto de vista al lujo, y aunque en este caso hay que pagar ambas cosas, creo que los afortunados que puedan tenerlo entre manos sabrán apreciar todo su aroma y sabor. Yo de momento, me quedará con las ganas de un Luvienz. Al menos, por ahora.

Página Oficial: Luvienz

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