Un Cartier para la eternidad

Modelos como el Tank o el Santos han marcado las tendencias en relojería desde principios del siglo XX. La exclusividad y calidad de los diseños Cartier ha captado la atención desde siempre de los amantes del lujo, hasta el punto que un miembro de la Familia Real británica llegó a definir la marca como «los joyeros de los reyes, los reyes de los joyeros».

Cartier con correa de cuero, sencillo y sofisticado

Lucir un Cartier en la muñeca es un privilegio unisex que muchos ansian durante toda su vida. De hecho, la red y los comercios estan llenos de imitaciones de sus modelos más famosos. ¿Es sólo cuestión de que la marca viste o es que sus diseños son excepcionales? Porque hay que tener en cuenta que algunos de sus modelos, como el Tank, se han convertido en todo un hito de la historia de la relojería. Para descubrir el secreto de Cartier, hoy le damos un breve repaso a su historia y descubrimos los más caros actualmente en el mercado.

Los Cartier eran una familia de joyeros franceses que empezaron su andadura a mediados del s. XIX. Capaces de llevar a cabo creaciones originales y únicas, enseguida se convirtieron en un referente en el sector. De hecho, en los años 20 diseñaron el collar de diamantes Bestiary, una de las piezas míticas de la firma, para el maharajá indio Yadavindra Singh. Si a esto le vamos sumando el prestigio que da diseñar durante años para los más grandes de la nobleza internacional, no es extraño que uno de los principes de Gales llegara a referirse a ellos como a «los joyeros de los reyes, los reyes de los joyeros».

Tanta fama le ha permitido diversificarse, hasta el punto que hoy en día podemos encontrar perfumes, bolsos y todo tipo de complementos de Cartier. Todo es caro, sofisticado y de calidad. Pero sus relojes, junto a la joyería en general, siguen siendo su producto estrella. De hecho, uno de sus modelos más caros es un híbrido reloj-joya. Se trata de un reloj secreto con decoración a modo de ave phoenix; una pulsera fabricada con oro blanco de 18 quilates. Sus ojos son esmeraldas y está recubierto de más de 3.000 diamantes de talla brillante que, juntos, suman más de 80 quilates. Está valorado en 2.755.000 dólares.


Un Cartier no necesita, por eso, tanto derroche joyeril para ser un artículo de lujo. Ya sólo la calidad de su maquinaria merece un precio de venta muy superior al de otros relojes. Es por eso que un Cartier convencional nos puede costar más de 36.000 dólares. Empezando por el mítico Santos, fabricado por primera vez a principios de siglo para el aviador del mismo nombre. También muchos de la serie Tank o La Dona alcanzan estas cifras astronómicas. Tampoco es algo muy al alcance de las masas un Calibre de Cartier. Ergonómico, cómodo y resistente, está considerado uno de los relojes de lujo más caros.

Lo bueno de un reloj de esta categoria es que puede durarte toda la vida. Es difícil que se estropee, y mejor rezar para que no pase, pues a ver quién encuentra un relojero hoy en día. Los oficios artesanos se han perdido, pero no la sofisticación de las grandes marcas. Sea como sea, un Cartier es una joya para siempre.

Foto: Cartier fondo blanco malla cuero por relojes de lujo en Flickr.com.

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