La maternidad a juicio: ser malas madres marca para toda la vida

Son muchas las mujeres que se enfrentan a la pérdida de la custodia de los hijos por haber cometido un error. Pero a ellas se las juzga mucho más duramente que a los padres.

maternidad

Aunque se diga que vivimos en una sociedad igual para todos, lo cierto es que la discriminación continúa y en el caso de las mujeres se hace de una forma más reiterada cuando se trata de acusar a las madres que por la razón que sea han cometido errores. De hecho, pareciese que maternidad y paternidad aún no son la misma cosa, y aunque los jueces cada vez más optan por soluciones intermedias, es verdad que las madres que en algún momento han actuado como malas madres llevan la etiqueta casi de por vida.

Hay muchas madres que a día de hoy se encuentran luchando por la custodia de sus pequeños, la cual perdieron por en determinadas situaciones haber cometido un delito, una falta, o simplemente por estar pasando una mala racha con problemas psicológicos y sin el tratamiento más adecuado. Algunos de los testimonios que recogen en la sección de El Mundo son escalofriantes y nos hacen darnos cuenta de la dura realidad. Una madre es juzgada siempre y debe actuar en todo momento al amparo de la perfección. Y aunque es evidente que si su hijo está en peligro la custodia debe retirársele, cuando vemos que la rehabilitación se cumple y que el deseo de cuidarle como es debido es amplio, deberíamos juzgarlas a ellas igual que a ellos. ¿Acaso somos tan duros con los padres que no están o aquellos que se desentienden de los pequeños?

Igualdad a la maternidad y la paternidad

No justifico bajo ninguna circunstancia que un padre o una madre actúe de manera que pueda perjudicar a sus hijos. Sobre todo en los casos en los que hablamos de problemas reales relacionados con el consumo de alcohol o de drogas. Sin embargo, lo que digo es que no juzgamos igual a esas madres que un día se equivocaron que a muchos de los padres que directamente se desentienden de sus hijos. La verdad es que a ellas las juzgamos con más dureza, y es como si después de cometer ere terrible fallo, nunca más pudiesen ser buenas madres. Hay que recordar que todos nos equivocamos y que una vez se cumple la pena que sea, o la rehabilitación que se necesite, se tiene derecho a una segunda oportunidad.

Más allá de los casos a los que hace referencia el artículo, en las propias calles y en nuestro propio entorno hay grandes ejemplos de cómo funcionan las cosas. Muchos padres que se desaparecen, dejando a la madre al cuidado de los hijos tras una separación no se llevan los mismos comentarios que lo que ocurre en el caso contrario. Es como si todavía el estigma aquel de que una madre lo es por naturaleza estuviese persiguiéndonos y justificase esa distinción. Yo creo que cada día se evoluciona más hacia el concepto de paternidad y maternidad por igual, pero también creo que hay aún muchos obstáculos sociales que impiden que se alcance la igualdad. Un padre tiene la misma genética que una madre para cuidar a los pequeños. Tan solo hace falta ser responsables y querer que los pequeños tengan lo mejor.

A mí me gustaría destacar también el hecho de que además de concienciar desde la escuela, porque seguimos viendo casos de comentarios machistas a muy tempranas edades, se hiciesen cosas desde el propio gobierno. Algunos detalles como por ejemplo la baja por paternidad que se iba a ampliar han quedado en el tintero. Puede parecer un tema que no está directamente relacionado, pero ¿cómo vamos a defender que paternidad y maternidad son la misma cosa cuando al padre tan solo se le otorgan 15 días de permiso para cuidar de su pequeño? En otros países europeos las diferencias son mucho menos notables, y hay mucha más conciencia de la importancia de la paternidad. Quizás esos pequeños cambios también ayudasen a esa nueva concepción social que tanto bien nos haría a todos.

Perder la custodia de un niño por errores no es algo demasiado fácil, pero sea un padre o una madre al que le haya ocurrido, y siempre y cuando los resuelva para garantizar que el pequeño estará cuidado y a salvo en sus manos, creo que todos deberíamos poner nuestro granito de arena en intentar darle una segunda oportunidad sin juicios de valor expresados que hacen tanto daño y que incluso podrían resultar contraproducentes. La vida ya es lo bastante compleja en sí misma como para no permitir que se tenga una oportunidad de rehacer lo que no se hizo bien ¿No te parece?

Imagen: Inti

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