¿Qué es la mastitis?

Seguramente algunas mamás han podido sufrir de mastitis, la inflamación de los pechos, pero quizás haya un gran desconocimiento sobre las causas que llevan a sufrir este tipo de afección. Sus principales causas son: la obstrucción de los conductos de la leche, la contaminación bacteriana de alguna grieta en el pezón y la congestión de las glándulas mamarias y todo ello puede surgir durante la lactancia.

Hay dos tipos de mastitis: la no infecciosa que se produce cuando el pecho no se vacía bien y queda leche en su interior. El aumento de presión en los alvéolos mamarios es tal que acaba por romperlos. La leche pasa al tejido que los rodea, ocasionando una reacción inflamatoria.


Esta inflamación puede ser generalizada y normalmente es causada por la compresión que se hace con los dedos al sujetar el pecho durante la toma o por unos sostenes muy ajustados y generalizada derivada de una congestión mamaria, cuando el insuficiente vaciado del pecho llega a producir la rotura de los alvéolos.

También está la mastitis infecciosa, consiste en una infección de los conductos glandulares de la mama. Los responsables suelen ser los gérmenes que se encuentran habitualmente en la piel, como estafilococos y estreptococos. Este tipo de inflamación ocasiona fiebre, malestar y signos visibles en el pecho afectado: hinchazón, enrojecimiento, calor y dolor.

La mastitis no supone ningún riesgo para el bebe. La leche de un pecho con mastitis y para su tratamiento es imprescindible vaciarlo al máximo, de modo que suspender la lactancia, además de innecesario, es perjudicial. De hecho, un destete brusco aumenta el riego de que se produzca una acumulación de pus, que requeriría intervención quirúrgica.

La mastitis o inflamación de los pechos se puede aliviar con masajes, calor y un correcto vaciado de la leche y en algunos casos analgésicos.

Imagen | paperblog

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