La vejez empieza a ser un icono de moda

La obsesión por el bisturí de algunas contrasta con las arrugas y las muestras de la edad de otras. Y esas otras presumen de ser iconos de moda en los tiempos que corren.

vejez

Muchas veces hemos visto campañas de moda en las que las modelos son excesivamente delgadas, están excesivamente retocadas, o simplemente, son demasiado jóvenes, al menos para el público al que se supone que dirigen los productos que presentan. De todos esos temas hablamos habitualmente en nuestro blog, pero en realidad, las cosas, van poco a poco cambiando. Que todavía hay quién abusa del bisturí y no se da cuenta que lo está haciendo es cierto, pero también empieza a haber toda una generación de famosos y no famosos que optan por lucir la belleza de cumplir años.

Las redes sociales, así como dan cabida al nacimiento de estrellas juveniles, lo hacen también a los de mayor edad. Los mayores que acaban aprendiendo a manejarse bien con un ordenador y a sacar partido de él en su tiempo libre son cada vez más, y marcan tendencia. Redes sociales de fotografía como instagram o Pinterest son prueba de ello. Y muchos de ellos presumen de tener un mejor estilo que a los 20 con 70. Las arrugas, las canas y en ocasiones accesorios que van aliados al paso del tiempo pero que se suponen como artículos de moda son los grandes protagonistas. Y es qué ¿quién dijo que la edad se mide en años? ¿O que el estilo tiene fecha de caducidad?

Me encanta ver como una generación que pasó penurias y a la que jamás se le habría poder ocurrido pensar en internet como una realidad se adapta a ella. Pero sobre todo, me gusta saber que todos esos abuelas y abuelos digitales que saltan a la fama porque un medio de comunicación los descubre tras acumular cientos de seguidores, nos dan razones para pensar que nos hemos equivocado. Nuestra evolución natural ha sido una involución. ¿Cómo va a ser bonito quitarse las arrugas, si ellas son el símbolo de haber vivido? Desde luego, ninguno de ellos se arrepiente de haber vivido, porque de ser así, estarían negándose a sí mismos su existencia.

Temas filosóficos aparte, creo que cada vez que uno de estos abuelos salta a la fama, con sus estrafalarios complementos, con sus increíbles ganas de vivir y con sus modernos peinados en los que el blanco es el gran protagonista del paso del tiempo, debemos alegrarnos. Más que eso diría. Tenemos que mostrarnos orgullosos. Orgullosos que pese a que toda la sociedad les ha intentado cerrar la boca, mostrarles que pasada una edad poco importa ya, se han sublevado. Y lo han hecho mostrándonos nuestro error. No se puede presumir de juventud sin vejez. Como tampoco se puede negar el paso de los años. Ni evitar quemar etapas. Más que probablemente, si pudiésemos preguntarles a todos ellos, nos dirían que los que pensamos que ser bello es no tener arrugas, y hacerse cientos de operaciones estéticas para lograrlo, estamos particularmente locos.

¿Cómo se va a gastar el tiempo y el dinero en cambiarse a sí mismo? Tiempo es lo poco que les queda, y no están dispuestos a desperdiciarlo. Y cambiarse a sí mismos, a estas alturas de la vida, y viendo el desparpajo que muestran en las redes sociales, creo que todavía menos. En este artículo de hoy pretendo hacer un homenaje a todos ellos, y seguramente alguno nos esté hasta leyendo. Pero también querría que todos los demás, esos que no somos de la tercera edad, nos planteemos hacia dónde vamos con lo que construimos. Hoy podemos presumir de un rostro sin arrugas, porque tampoco tenemos la experiencia que ellos acumulan. Pero, ¿acaso el día de mañana vamos a querer borrar esa experiencia solo porque alguien en la sociedad nos ha dicho que eso no es bello? ¿Cómo no va a ser bello poder vivir la vida y seguir vivo para contarlo?

Y a todo esto, aún añadiría, ¿nos hemos fijado bien en todos esos famosos y no tan famosos que se operan? ¿Hemos visto el antes y el después de sus caras? Creo que operarse es una cuestión de cada cual, pero si la operación se hace solo por seguir unos cánones sociales que ni siquiera nosotros sabemos quién los inventó, nos equivocamos de pleno. Estamos renunciando a nosotros, a nuestro ser, y a nuestro parecer por algo que nos viene impuesto. Y contra el que además, no son pocos los que se rebelan, pero de momento han conseguido silenciarlos. Otra vez tienen razón nuestras abuelas, aunque en este caso, las que hayan hablado sean las digitales.

Imagen: r2hox

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