Los secretos del Brassiere: Historia de pasiones

Con push up, de encaje, deportivos, de distintos tamaños, géneros y colores, los corpiños o sujetadores, según el lugar en el mundo donde se los mencione, son una prenda íntima fundamental para la mujer, y muy bien aceptada por los hombres, que se derriten al ver a las damas pasearse por las calles con escotes de vértigo o con breteles insinuantes.
Quizás sin el sentido sensual que se le atribuye en la era actual, los protectores del busto femenino son de larga data.

Dos pinturas en mosaico del año V, provenientes de Piazza Armerina de Sicilia, constatan que las mujeres se ataviaban los pechos, así como en Grecia y en Roma las doncellas se colocaban bandas de seda llamados “Strophium” que envolvían sus atributos femeninos. En la Isla de Creta se utilizaba una prenda similar a un corset, que levantaba el busto, para que éste se viera más protuberante en la zona del escote. Según el territorio, se le atribuía un nombre diferente a estas prendas confeccionadas, también, en diversos materiales.

Entrando en el siglo XIX, Henry Lesher, de Nueva York, patentó unos armazones metálicos para el mismo fin, mientras que en 1876, la diseñadora Olivia Flynt creó un sujetador con pequeñas bolsitas que aumentaban el volumen de los bustos pequeños. Más adelante, Charles Moorehouse confeccionó unas copas de hule, rellenas de aire, con tirantes.
En esas épocas, los sujetadores estaban cercanos a ser objetos de tortura, cuya función era meramente estética, pero que no brindaban comodidad a las mujeres. Esto sucedió hasta la llegada del nylon en 1939, que hizo posible la creación de telas tipo lycra, y le dio otro giro a esta prenda interior.

Siguiendo los pasos de la moda de tener pechos firmes y turgentes, Herminie Cadolle patentó los primeros sostenes en 1889, aunque fue Pierre Poiret el más reconocido socialmente.
Otras voces cuentan que los sostenes fueron fabricados por el año 1876 por un vendedor ambulante, llamado Harriet Schandevyl, pero que estos corpiños tenían un uso más deportivo.
Finalmente, y en medio de mucha controversia respecto de quién fue realmente el precursor en la fabricación de esta prenda, Mary Phelps Jacob fue nombrada la inventora del corpiño, denominado «Caresse Crosby», que consistía en dos correas de tejido francés que colgaban de los hombros.



Según cuenta la historia, ella estaba con su empleada cuando realizó un dibujo de dos triángulos, que luego dio forma en la tela con dos pañuelitos unidos por una cinta…Porqué se le ocurrió hacer esto? Por la misma razón que todas las mujeres, sin importar culturas o territorios, implementan todo tipo de artimañas, rellenos, push ups, breteles transparentes, y diseños que prometen hacer milagros con los bustos femeninos… Phelps Jacob necesitaba idear algo que pudiera utilizar debajo de un vestido de noche con un amplio escote en la espalda, y así nació el Brassiere. Esta creación fue patentada en el año 1914, y después de eso ella abrió un taller para producir sujetadores. Pero no mucho tiempo más tarde vendió su registro a la empresa Warner Brothers, a un ínfimo valor de 1500 dólares.

Como todo factor cultural, la moda siempre es influenciada por los hechos sociales. Es así como el uso de sostenes tomó un impulso mayor en la Primera Guerra Mundial, cuando todas las mujeres fueron convocabas a donar sus corsets para poder utilizar el Estado el metal del cual estaban hechos para uso militar. Con estas donaciones se pudo haber fabricado dos naves de guerra: se acumularon 28 mil toneladas de acero.

Los sostenes ganaron popularidad entre 1920 y 1930, años en los que se generó el modelo de corpiño Clásico con tazas rodeadas por un semi círculo en forma de aro en la parte inferior de cada copa. Ésta opulencia en los escotes, treinta años más tarde, insinuaban una posible maternidad.

En 1945 paso de ser ropa interior a bikini, y así llegamos hasta el día de hoy, en el que tenemos una amplísima variedad de sostenes, con una marcada connotación sensual algunos, otros con beneficios para quienes están amamantando, también están los deportivos y de diferentes géneros, como el algodón, lycra, encaje, combinaciones de estas telas y mucho más.
Líneas como Versace, Dolce y Gabbana, Chanel, Leonisa, Giorgio Armani, Versace Christian Dior y Calvin Klein también se suman a la confección de delicadas prendas íntimas, todas con un toque de glamour y la sofisticación o extravagancia propia de cada diseñador.

las marcas de lujo ofrecen una amplia variedad según cada ocasión: desde los sostenes satinados de Christian Dior, hasta los audaces sujetadores en animal print de de Dolce y Gabbana; Los modelos que marcan tendencia en América de Leonisa , sin olvidar la delicada lencería de encaje de Versace; El bordado diminuto de los conjuntos con transparencias de Calvin Klein.
Diseños temáticos para diversas ocasiones como San Valentín y Navidad, o con motivos más eróticos, otros que se adecuan al vestido más ceñido, como también a las señoras y señoritas más y menos voluptuosas.

Si bien lucir sexy es algo que hace que las damas se sientan mejor consigo mismas, no hay que descuidar la anatomía a la hora de elegir el sosten correcto.

Hasta hace algún tiempo, se creía que los brassiers eran causantes de enfermedades mamarias y otras dificultades de salud derivadas del aprietamiento o la incomodidad constante a la cual se sometía esta parte del cuerpo. Pero a través del tiempo, médicos especialistas afirmaron que siempre que se utilice una ropa interior más bien cómoda, de un material que permita que la piel se oxigene para la vida cotidiana, y se reserve la lencería más ornamentada y de materiales más incómodos sólo para ocasiones especiales, se puede cuidar del cuerpo sin dejar de lucir bien.

De todas maneras, a la hora de ir a dormir se recomienda no utilizar ninguno, ya que según estudios realizados en el ámbito médico , el uso permanente de corpiño aumenta las probabilidades de sufrir cáncer de mama. Incluso se ha llegado a comprobar que el uso constante de breteles causa dolores de cabeza por ejercer presión en las cervicales,más aún en mujeres con mayor busto, y que el sostén dificulta en algunos casos la buena respiración por apretar el contorno de la cavidad toráxica.

Al saber todo esto, no es cuestión de hacer una quema de corpiños, sino que son cuestiones a tener en cuenta para mantener una buena salud. Aún conociendo estos factores de riesgo de usar siempre brassiers, también hay que tener en cuenta de que cuando se realiza actividades físicas, lo ideal es llevarlo puesto, para que el efecto rebote del cuerpo en movimiento no produzca dolores en la zona.

Pero no todas son malas noticias, ya que actualmente hay marcas que están apostando al cuidado de los senos: hace un par de meses se lanzó la primera colección de sostenes de la línea Belcor, que están fabricados con una nueva fibra que contiene micro cápsulas de aloe vera y vitamina E dentro de los mismos hilos que permiten la humectación de la piel, y previenen el envejecimiento cutáneo y las estrías.

Llevar un escote cuidado y bonito también es parte de una buena salud, por lo que es recomendable utilizar cremas hidratantes durante todo el año, y por sobre todas las cosas comprar con inteligencia: corpiños de algodón y lycra para uso diario, y un insinuante sostén de Versace, para esa noche especial.

Para esta temporada 2008, las tendencias son modelos muy coloridos, con superposición de estampados con lunares , en tramados escoceses y motivos florales. También siguen en auge los satinados para las chicas más audaces, en colores peltres, dorados y cobrizos que resaltan la piel bronceada. Y para las más femeninas delicados modelos en tonos claros, con lazos y volados pequeños en seda o encaje. Los modelos más trabajados poseen incrustaciones de piedras y detalles con brillos….Todo lo que una mujer necesita para sentirse cómoda con su cuerpo, sexy y femenina.

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