Yves Saint-Laurent: fallecido recientemente a los 71 años dejó un preciado legado en el universo fashion

Este modisto, de los más prestigiosos y exclusivos de la alta costura, así como del pret-a-porter, supo darle a la mujer un nuevo look. Le brindó un nuevo aire masculino, como una forma de poder, con la creación del esmoquin (en 1966), que incluso hoy es uno de los conjuntos más elegidos por las mujeres trabajadoras (desde ejecutivas hasta secretarias). Con esta prenda, y otras impactantes piezas, se convirtió en el pionero de una moda más cómoda y accesible, pensada principalmente para las nuevas generaciones. Es así que este transgresor, que supo romper los moldes del alta costura, fue un genio el cual dejó una huella indeleble en el universo de la moda.

Yves Mathieu Saint-Laurent nació en Orán, Argelia, en el año 1936; y recientemente nos dijo adiós; a los 71 años de edad falleció, el pasado domingo 1 de junio, en su casa de París. Creció en el seno de una familia acomodada, siendo hijo de Charles Mathieu (exitoso abogado) y Lucienne Andrée Saint-Laurent, junto a dos hermanas menores. Su padre quería que él se dedicara al derecho, como él; sin embargo, fue su madre la que descubrió el interés por la moda que tenía su hijo, al verlo vestir las muñecas de sus hermanas en su casa y las marionetas en la escuela, por lo que decidió que éste se capacitara en París. A los 17 años, e impulsado por su progenitora, se fue a vivir solo a la capital francesa para dedicarse a la alta costura, de la cual se convirtió en uno de sus principales referentes del mundo.

Una vez en la ciudad parisina mostró sus dibujos a Michel de Brunhoff, director de Vogue, quien los publicó en su revista; y siguiendo sus consejos comenzó a formarse en una escuela de alta costura, aunque la abandonó porque se aburría. Después, a través de un concurso, del que resultó ganador, se dio a conocer en París, y al poco tiempo llamó la atención de Christian Dior (a quien conoció por medio por De Brunhoff), el cual lo contrató, en 1954, para que trabajara bajos sus órdenes. El diseñador francés realmente estaba atraído por el enorme talento del joven Yves, por lo que éste llegó a convertirse en su mano derecha. Así fue hasta que Dior murió en 1957, razón por la cual Saint Laurent pasó a ser el director de arte de la firma. Apenas asumió en su nuevo rol lanzó su primera colección, llamada “Trapecio”, con la cual obtuvo un importante éxito.



Pero en 1960 tuvo que abandonar su trabajo en Dior porque fue solicitado para hacer el servicio militar; pero a los pocos meses sufrió una gran depresión (enfermedad en la recaería muchas veces más) porque no pudo soportar la hostilidad de la vida militar y fue ingresado a un hospital psiquiátrico militar. La maison Dior, para suplantarlo, nombró como director de la firma a Marc Bohan (quien había sido asistente de Yves), lo cual le molestó sobremanera. Por ello decidió demandar a la empresa, de la que obtuvo una indemnización; con el dinero obtenido, más el aportado por el hombre de negocios Mack Robinson, dio nacimiento a su propia casa de costura. En 1962 presentó su primera colección homónima. De a poco fue forjando su propio estilo, el cual deslumbró a la industria de la moda.

Por los años setenta logró llamar la atención de todos, ya que en 1974 alcanzó la cima de popularidad y prestigio al ser portada de la revista Time, publicación que lo llamó “rey de la moda”. Ya en los años ochenta su trabajo pasó a ser objeto de retrospectivas muy interesantes. En 1983 se inauguró una exposición dedicada a sus creaciones en el Metropolitan Museum de Nueva York; dos años se hizo lo mismo en el Museo de Bellas Artes de Pekín, y en 1986 el Museo de la Moda de París presentó una retrospectiva del modisto (que mostraba su labor desde 1958). Para fines de la década del ochenta Saint-Laurent había alcanzado un tremendo éxito comercial, ya que su empresa se encontraba en 200 países, facturando más de 300 millones de euros.

En los años noventa pasó largo tiempo en su mansión de Marrakech, donde se encerraba para crear sus colecciones, pero en 1998 creó su última línea de prêt-à-porter. Después, eligió al diseñador Albert Elbaz para que lo sucediera, pero este plan no se pudo llevar a cabo porque el Grupo Pinault compró la mayor parte de la empresa. Fue así como el diseñador Tom Ford tomó la posta, menos del alta costura, bajo las órdenes del modisto durante unos años más; hasta que en enero 2002 Yves anunció su retiro definitivo. A fines de ese mes hizo su último desfile de alta costura, el cual fue representado a través de una retrospectiva de toda su historia. Allí estuvieron presentes modelos top, como Claudia Schiffer, Eva Herzigova, Jerry Hall, Naomi Campbell, quienes lucieron algunas de las prendas más emblemáticas del creador.

Durante su carrera recibió elogios, reconocimientos e importantes premios, como: el Oscar Neiman Marcus de la Costura (Dallas, 1958) o el Oscar Harper’s Bazaar (1966); aunque el más importante ha sido la Legión de Honor, que obtuvo en 1985.

Las creaciones que han marcado un antes y un después en la forma de vestir de la mujer han sido: el ya nombrado esmoquin, aunque también se han destacado el traje pantalón, la sahariana (1962), los shorts, la blusa transparente (1966) y el ‘jumpsuit’ (mono, 1968). Un hombre que le dio a la moda un renovado aire, entre sofisticado y cómodo.

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