Agresión a una árbitro en un estadio de fútbol en Granada

El machismo y la violencia siguen anclados en la sociedad. En este caso una árbitro ha sufrido una agresión en un partido en Granada por el mero hecho de ser mujer. ¡Te contamos la historia!

arbitro

La violencia sigue dando que hablar en nuestra sociedad. No será la primera vez que salte a la palestra informativa una agresión de violencia de género ejercida fuera del ámbito doméstico, pero la de hoy es de las últimas ocurridas. El hecho de que se haya registrado en un lugar en el que la mayoría de los asistentes son público masculino llama quizás más la atención y hace que la reflexión sea necesaria. En el partido disputado en Granada en el que se enfrentaban CD Barrio de la Cruz con el CD Cijuela 2008 dentro de la categoría Tercera Juvenil. La árbitro del partido fue brutalmente agredida en el campo, y tuvo que ser trasladada a un hospital por contusiones, heridas abiertas y una crisis de ansiedad.

Hasta aquí, todo podría parecer uno más de esos casos que no solo hay que criticar y repudiar, sino que también hay que procurar cambiar con valores sociales que pongan al hombre en el mismo lugar que a la mujer a través de una educación igualitaria. Sin embargo, lo más curioso es que la que propició la brutal paliza a la árbitro fue una mujer. Además, era la madrastra de uno de los jugadores que se encontraban en el campo de juego. Al parecer, no le gustaron algunas de las decisiones de la técnico de tan solo 18 años y decidió tomarse la justicia por su mano.

Lo que parecía un caso de violencia como la que sufren muchas de las mujeres que trabajan en el mundo del fútbol se ha convertido ahora en una riña de una madre que poco ejemplo podrá dar a su hijo en el campo de juego sobre el respeto a la mujer. Pero no acaba aquí la cosa. La polémica se encendió cuando el presidente del club local decidió añadir más leña al fuego declarando: «Las tías no están capacitadas para arbitrar».

Probablemente este señor -por llamarle de algún modo- no haya sido consciente de que haberse mantenido callado hubiese hecho quizás pasar desapercibido el hecho, siendo catalogado como una riña local a la que los árbitros por mala costumbre ya se han habituado con los seguidores de los equipos a los que les toca juzgar. Lástima que un partido de fútbol en el que apenas niños demuestran su pasión por un deporte quede empañado por comportamientos que no deberían estar presentes en su vida: machismo, agresiones verbales y físicas y desprecio hacia una profesión. ¡Vaya ejemplo que le han dado los adultos a los niños en este evento! De saberlo, hubiera sido mejor cancelarlo.

Foto: árbitro vía Shutterstock

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