Ana Mato presenta su dimisión por su implicación con Gürtel

La ministra de Sanidad deja de serlo desde este momento. Ana Mato, que se había librado de casos sonados como el de la trama Gürtel inicial, o de la crisis del ébola, cae ahora del ejecutivo.

ana mato

Seguramente antes de la decisión del juez Ruz, pocos podían prever el desenlace. No porque no hubiera cientos de voces que reclamaban que Ana Mato dimitiese. De hecho, había acumulado muchas papeletas anteriormente para ganarse la antipatía de muchos de los sectores más críticos con el gobierno, e incluso de algunos sectores internos del PP, que no la querían en la cartera por la misma razón que ha provocado su dimisión actual. Sin duda es la noticia del día, y ha dado para varios reportajes en los diarios nacionales recorriendo todos los altos, y más bien bajos por los que ha pasado la máxima titular de Sanidad con el gobierno de Rajoy. Hoy Ana Mato es historia, pero dejar el puesto le ha costado bastante.

Antes de que presentase su dimisión, mediante una carta en la que deja claro que no es culpable de absolutamente nada, y que toma la decisión a título personal, su círculo más cercano la negaba rotundamente. Pero fueron demasiadas las presiones que le llegaban al proipo Rajoy por miembros de su partido, que además le aseguraban que hablar de corrupción, con Ana Mato de por medio y la foto en el Congreso, no iba a ayudar mucho a lavar la ya tocada imagen del PP. Así que al final, la trama Gürtel, de la que parecía haberse librado hace cinco años, es la que la ha sacado del puesto. muy a su pesar.

Ahora que su dimisión es efectiva, y que Ana Mato ha dejado de ser ministra de Sanidad, es momento de sacar los recuerdos y la herencia que nos deja. Y la verdad es que en el terreno de las mujeres, no podemos agradecerle demasiado. La recordaremos como la que recortó las subvenciones a los anticonceptivos de tercera generación. También como aquella que limitó el uso de la reproducción asistida. Y la que nada dijo sobre la reforma de Gallardón. En el terreno de la sociedad en general, desde luego será la ministra de los recortes, del copago y del gogantesco escándalo que supuso su pésima gestión en el caso del ébola. Vamos, que seguramente muy pocos llorarán su marcha. Al fin y al cabo, los recortes han afectado a prácticamente toda la capa social, y a día de hoy, todos pagamos más por utilizar los servicios de sanidad pública que habrían de ser gratuitos y universales por ley.

La trama Gürtel: ese gran fantasma

Ana Mato dejó bien claro en su carta de dimisión que no dimite por estar imputada. De hecho, no lo está. Y no se le está acusando de ningún tipo de delito. También es cierto. Pero todo el jaleo que se ha armado esta semana viene por una deducción que ha llevado el juez Ruz y que ha expresado públicamente. Según él, en uno de los casos en los que se ha subdivido Gürtel, queda demostrado que Ana Mato se lucró con la trama corrupta, y que además se benefició de toda una serie de ayudas y regalos que recibía su actual ex-marido, Sepúlveda. Hace cinco años, cuando el caso era público y se comenzaban las investigaciones, la ya ex-ministra de Sanidad decía no conocer la procedencia de ese dinero, de hecho negaba cualquier implicación personal con esos fondos. Aún pese a ello, con ese dinero se pagaron gastos privados, como por ejemplo viajes o la comunión de sus hijos. Es decir, resultaba bastante complicado de creer el discurso. Aún pese a todo, Rajoy la nombró ministra, y desde entonces, el fantasma de la Gürtel la ha perseguido y se había salvado gracias a la ayuda del PP. Hasta hoy. Hoy ya no ha podido ser. Hasta la Fiscalía General cree que el juez Ruz tiene razón.

Ana Mato, aún sin estar imputada, y con el ojo ciudadano puesto en la corrupción, ya no podía ser ministra. Estaba demasiado quemada por todos los casos anteriores y por la reciente crisis del ébola, que tuvo que tomar Soraya Sáenz de Santamaría. Y con el fiscal y el juez en su contra, poco podía hacer el Partido Popular sin quedar ya en una evidencia imperdonable para la ciudadanía. Ahora, la oposición pide que deje también su escaño, ya que como muchos otros, Ana Mato compaginaba ambos cargos. Ella se niega. Veremos quién gana en esta batalla. Yo tengo claro que no la echaré de menos. Deja todo un programa a medias, y lo poco que llevó a cabo fue para hacernos retroceder en casi todo. Menos mal que la ley del aborto no se dio. Pero ella, como mujer, tampoco hizo nada para impedirlo. Así que ni esa le debemos.

Imagen: PP Madrid

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