Cómo ayudar para que los niños de nuestra comunidad no pasen hambre

La pobreza está más cerca de lo que nos imaginamos, hoy en día, se encuentran situaciones dramáticas cuyos protagonistas son los niños.

Que los niños no pasen hambre

Hoy me he encontrado por la calle a una amiga que colabora con Cáritas. Vivimos en un pueblo relativamente pequeño, digo relativamente porque tenemos dos escuelas y cada vez viene más gente a vivir aquí, porque se vive muy bien. No obstante, lo que me ha contado mi amiga me ha estremecido y me han dado ganas de llorar. Me contaba que una mamá del pueblo, con dos niñas pequeñas, le pone un pañal casero a la niña que hace con bolsas de plástico. Evidentemente, esto le ha producido una erupción a la pequeña puesto que las  bolsas están hechas de un material no apto para llevarlo pegado a la piel y menos a la de una niña tan pequeña.

La cuestión es que me ha explicado que esas niñas lloran de hambre. Nunca imaginé que al conocer de primera mano un caso así me dieran tantas ganas de llorar. En casa no nos falta de nada, tenemos la suerte de trabajar y poder dar a nuestra hija comodidades y buena alimentación, pero saber que hay niñas que viven cerca de nosotros y que pasan hambre, me ha estremecido. Lo primero que le he preguntado a mi amiga es ¿cómo puedo ayudarla? Evidentemente comprándole pañales y comida y haciendo que Cáritas se lo haga llegar.

En ese momento me he dado cuenta de que muchas veces no nos enteramos de que cerca de nosotros se viven auténticos dramas. Es normal que no nos enteremos, ya que si alguien no pide ayuda, es difícil saber que está necesitado, pero pienso que si en nuestro pueblo o ciudad existen mecanismos para ayudar, no nos costaría demasiado hacer donativos para que esos niños cercanos, no lloren de hambre. Alguna de las acciones que podemos hacer es interesarnos acercándonos o llamando a Cáritas de nuestra zona y saber si hay alguna familia, sobre todo con niños, que esté muy necesitada.

También podemos hacer donativos directamente a Cáritas y otras organizaciones, podemos comprar comida para esa familia en concreto, podemos pasarle ropa que queda pequeña de nuestros hijos para ellos, podemos llevar juguetes, es decir, que podemos ayudar si sabemos que alguien necesita ayuda. Sé que hay mucha gente que ya lo hace, que hace donativos, que apadrina niños, que ayuda a vecinos o a familiares cercanos, pero se necesita más ayuda, ya que todavía hay mucha gente que no sabe que cerca de ellos hay niños que pasan hambre, que no saben que hay madres que cuentan los centilitros diarios para que les llegue la leche hasta que vuelvan a Cáritas y que hay niños, en definitiva, que solo comen garbanzos o lo que les hayan podido dar en Cáritas.

Pienso que en un momento de crisis como el que estamos viviendo ahora, deberíamos intentar conocer lo que sucede a nuestro alrededor, porque con un poco de cada uno se conseguiría que no hubiera niños que llorasen de hambre, porque la bondad es algo que llevamos todos dentro y es un sentimiento que sale, sobre todo, cuando somos conscientes de este tipo de dramas.

Imagen | mikebaird

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