Detienen a un youtuber saudí por ligar con una blogger americana

Ligar por Internet no debería ser un delito. Sin embargo, en Arabia Saudí parece que sí. Al menos eso se desprende de la historia de Abu Sin de la que te hablamos hoy.

Internet pone a nuestro alcance historias que dan mucho de sí mismas. De hecho, nos pone en contacto con algunas que de otro modo desconoceríamos por completo. Y precisamente de una de esas historias es de la que queremos hablarte hoy. Se trata de una historia de amor, de adolescentes, de culturas que todavía penalizan la libertad de expresión bajo un mantra ético que ya no tiene sentido. El vídeo que puedes reproducir sobre estas líneas te muestra una de las tantas conversaciones que tenían un youtuber saudí y una blogger americana. ¿Ves algo de malo en todo ello? Pues el gobierno de Arabia Saudí ve tanta maldad como para condenar al chico a una cárcel.

En realidad, el problema que planteamos hoy con esta historia en nuestro blog no es distinto al que se vive cada día en el país. Pero, en la mayor parte de las ocasiones pasa desapercibido porque la comunidad internacional no tiene acceso a él. Y, las más de las veces, son las mujeres las que protagonizan estas noticias. Hoy es distinto. Es a un chico al que persiguen bajo pretextos morales que no tienen razón de ser.

La moralidad por encima de todo

El vídeo que te hemos mostrado hoy es uno de los muchos que hay subidos a la red protagonizados por el youtuber saudí y la bloguera americana. En realidad, lo subidos de tono que estén depende de quién lo esté mirando, porque, a mi juicio, no hay más que dos adolescentes que están conociendo el mundo y relacionándose entre ellos. Sin embargo, en este caso al gobierno del país árabe no le ha gustado la mucha popularidad que recababa el chaval. De hecho, para explicar la detención -de la cual también hay vídeos en la red- han esgrimido el hecho de que muchos de los comentarios que se recibían así lo solicitaban. ¿Es acaso la opinión pública quién dicta las leyes? Pues parece que sí.

En realidad, la cuestión moral no es ninguna novedad. De hecho, la historia de la religión cristiana nos ha enseñado que esos tiempos también fueron una realidad nuestra. No hace falta más que echar la vista atrás unos cuantos siglos para descubrir como en la Edad Media bastaba con acusar a alguien de hereje o de brujo para que lo quemasen en la hoguera. Es verdad que en Arabia Saudí no hay hogueras, y se supone que hay unas leyes que dictaminan unos tribunales. Sin embargo, ¿hasta qué punto pueden las leyes regular la moral y la ética? Es difícil señalar la línea que separa unas y otras de la libertad de expresión.

Una lección épica para que no se repita

Lo cierto es que esta historia del youtuber al que le pueden caer según las leyes saudíes hasta 3 años de cárcel por comportamiento impropio, no es una casualidad. Además de llamar la atención de los que la seguimos desde otro lado del mundo, y quizás despertar el interés por la escasa libertad de expresión que se vive en algunos países, está claro que se trata de una especie de lección para otros jóvenes que puedan seguir sus pasos. Es decir, concienciar a la sociedad de que te puede pasar lo mismo si se te ocurre seguir pasos similares.

Sin embargo, por mucho que le pese al gobierno saudí, así como a otros tantos en el mundo que se empeñan en mantener a sus sociedades aisladas del mundo con unas creencias únicas que no se pueden poner en entredicho, Internet está cambiando las cosas a ritmos precipitados. Sin la red no parece que las cosas pudiesen escaparse de las manos de los gobernantes del modo que hoy lo hacen. ¿Alguien se podría imaginar que sin Internet tendríamos acceso a toda la información que tenemos hoy? Realmente sería imposible. Solo por eso, porque gracias a las nuevas tecnologías estamos hablando de la historia injusta de este chico saudí que solo quería pasárselo bien y abrir nuevos puentes entre culturas, solo porque nos haga reflexionar, solo por el hecho de que nos haga estar atentos a este lado del mundo, ya ha valido la pena. Y muy probablemente no sabremos qué será del futuro de este chico, pero desde luego, habrá marcado un antes y un después que tarde o temprano acabará por convertir a Arabia Saudí en un país distinto.

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