El control en la pareja es necesario para los jóvenes ¿Hacia dónde vamos?

El estudio La percepción social de la violencia de género en la adolescencia y la juventud afirma que uno de cada tres jóvenes cree que el control en la pareja debe ser lo normal.

machismo

La verdad es que las estadísticas a veces son solo eso, datos con los que podemos interpretar lo que está ocurriendo a nuestro alrededor en todos los sentidos. Sin embargo, cuando esas estadísticas hablan de comportamientos sociales, los resultados y conclusiones a los que nos pueden hacer llegar no son siempre positivos. En este caso, acaba de ver la luz el último estudio llevado a cabo entre un público joven sobre las relaciones de pareja, y realmente creo que la pregunta ¿hacia dónde vamos? es la más justificada. Según lo que se ha publicado, uno de cada tres jóvenes considera normal tener control sobre la pareja.

Claro que hablando de relaciones de pareja, y conceptos que pueden ser a veces realmente complejos, cabría preguntarse a qué se refería el estudio cuando hablan de control sobre la pareja. Intentando no ir ya con la sentencia en mano, he accedido al famoso estudio para llevarme una sorpresa más grande de la que me esperaba. Dentro de esas nociones de control podemos ver cómo lo normal para el 33% de los jóvenes es decirle a su pareja lo que tiene que hacer, prohibirle verse con amigos o familiares, o incluso llevar un control de sus horarios. ¿Seguros que estamos avanzando como sociedad?

Los jóvenes y el progreso de las relaciones de pareja

Cada vez que hablamos en nuestro blog de temas relacionados con la igualdad de género, siempre llegamos a la conclusión de que todavía queda mucho por hacer. Pero también llegamos a la conclusión de que ya se han hecho muchas cosas. Sin embargo, a la vista de estos resultados, podríamos decir que todo se ha quedado en nada. De hecho, incluso se podría afirmar que los más jóvenes llegan a soportar comportamientos bastante peores de dominación sobre la mujer de los que la sociedad imponía a las anteriores generaciones. Es como si se diera una involución deseada.

Cuando se le pregunta a ellas, que se supone que son las que sufren mayormente el acoso por parte de sus parejas, las respuestas a las que se llegan son a veces insólitas. De hecho, en alguna ocasión he visto reportajes en los que se considera que los celos o incluso una agresión física puede ser entendida como una forma de afecto. Si en temas de violencia de género nuestra sociedad había avanzado hasta el punto de convertir la conducta del agresor en un delito, y sobre todo, exponerlo a la sociedad; a día de hoy parece que nuestros jóvenes no lo ven del mismo modo y eso resulta realmente problemático. Si una mujer no denuncia a quién la maltrata, difícilmente la justicia podrá actuar para defenderla.

La violencia de género

No se entiende que unos críos que crecieron con una violencia de género en la televisión, en la que en todo momento se hacía énfasis en la negatividad del comportamiento, crean ahora para sí mismos que una agresión puede ser una muestra de cariño. De hecho, se entiende todavía menos que con todos los medios de comunicación de los que se dispone actualmente, exista tal desconfianza y necesidad de control del otro. Aún voy más allá, ¿qué clase de relaciones van a tener estos jóvenes que tienen todos los conceptos de algo sano invertidos? Creo que nada bueno puede salir de ahí.

Sin embargo, resultaría un error echarle la culpa a esos uno de cada tres jóvenes que consideran el control en la pareja como algo normal, de todo lo que está pasando. Hay que recordar que toda la sociedad tiene en parte el encargo de formar a mejores generaciones. De hecho, en ese sentido, y al menos a la vista de las conclusiones, algo en todos los mecanismos ha fallado. Ha podido ser el entorno familiar, ha podido ser el entorno educativo, han podido incluso ser los propios medios de comunicación, de los cuales hay mucho que decir. Pero lo importante no es tanto identificar culpables como el hecho de dar con el problema y buscarle la solución cuánto antes. No podemos permitir que las nuevas generaciones no crean en la igualdad. Eso supondría una desventaja para las mujeres, y sobre todo, una desventaja para la sociedad en general. Y tampoco podemos asumir que la ciolencia de género pueda volver a ser entendida como algo lógico. Creo que más que seguir interpretando datos, cada cual debería volver a sus trabajos y pensar en cómo puede él hacer algo para cambiar esto. Y por supuesto, las autoridades competentes con tal informe en la mano, deberían empezarse a plantear soluciones específicas, sobre todo antes de que sea demasiado tarde para que tengan marcha atrás.

Imagen: gaelx

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