El Photoshop y sus polémicas: mujeres que se rebelan frente a los retoques

El Photoshop ha marcado la gran polémica de la semana por la queja formal de varias actrices y famosas que consideran un gran agravio los últimos retoques hechos a sus imágenes.

Photoshop

Los retoques fotográficos siempre han estado presentes en el mundo de la publicidad y de la moda. Sin embargo, es justo ahora cuando toda una serie de actrices y modelos se rebelan contra ellos y dan por hecho que las cosas tienen que cambiar de algún modo, sobre todo en lo que respecta a la imagen de la mujer. Que se cambien figuras reales por otras que serían prácticamente imposibles de conseguir de forma natural no es algo positivo. Ni para las que sufren este retoque fotográfico para restar volumen, ni para una sociedad que está expuesta a un exceso de fotografías en el que se muestra una imagen de mujer que no existe.

No es la primera vez que asociaciones defensoras de los derechos de las mujeres y la comunidad médica ponen énfasis en la necesidad de cambiar la legislación para poder evitar este tipo de retoques ya que su incidencia, sobre todo en las adolescentes y en las chicas más inestables puede ser brutal en cuanto a la tortura que se ejercen sobre sus propios cuerpos para lograr resultados como los irreales que se observan en todas las campañas que aparecen en los medios de comunicación.

Violencia contra la mujer

El tipo de retoques al que se someten algunas fotografías es tal que se ejerce violencia sobre la imagen real de la mujer. Esto no lo digo yo, sino que es la tesis que defienden algunas mujeres y asociaciones feministas. Lo peor de todo es que la práctica está tan instituida y normalizada en la sociedad que no retocar de esta manera las imágenes podría llegar a parecer incluso absurdo. Es más, prácticamente todas las marcas y editoriales hacen un retoque gráfico a sus imágenes y restan de algunas zonas carne que debería estar ahí. A partir de ahí, han salido resultados no tan positivos con campañas tan retocadas que faltaban partes del cuerpo. No todas son así, porque se supone que el trabajo es de calidad pero, ¿cuán de cierto resulta que esa imagen se venda como real cuándo no lo es?

Este tipo de retoques que han salido a la actual palestra informativa tienen mucho que ver con cambiar por completo la imagen física de las actrices y famosas. Es más, algunas de ellas se han rebelado publicando el «antes» y el «después» del retoque, dejando así en evidencia a los medios que se han prestado a tal fin. En realidad, aunque en las redes sociales han recibido apoyo incondicional, de momento la industria no ha reaccionado y al igual que ocurrió con las modelos excesivamente delgadas, parece que el sector hace caso omiso a lo que le solicita la audiencia. Y mientras ni uno solo de los grandes medios dé un paso al frente, será difícil cambiar la situación en la que nos encontramos.

Las quejas se acumulan

Precisamente la misma semana en la que vivimos las quejas de actrices españolas e internacionales por el abuso del Photoshop, también se llevó a cabo un debate en el mundo de Hollywood acerca de los salarios que cobran las mujeres frente a los que ingresan ellos. La brecha entre unos y otros es tal que no es la primera vez que las mujeres del cine ponen el grito en el cielo. En este caso, aunque la polémica salió en todos los medios, continúan sin darse los requisitos necesarios para qué, a igualdad de papeles en el mundo de las películas, igualdad de salarios.

Parece que ni siquiera en esos selectos clubs en los que los millones se cuentan a diario las mujeres somos capaces de alcanzar la igualdad de condiciones salariales que ellos tienen. Es cierto que la sociedad ha evolucionado en ese sentido, y son muchas las iniciativas puestas en marcha para lograr la igualdad salarial. Sin embargo, no lo es menos el hecho de que todavía se ve una gran desigualdad entre ellos y nosotras. Está claro que la base machista de nuestra sociedad, y de muchas otras, es el gran muro que cuesta mucho saltar para poder conseguir ese sueño que ya lleva más de un siglo activo. No se puede dar marcha atrás y hay que seguir apoyando políticas de discriminación positiva. Sin ellas, los avances son prácticamente nulos.

Y a aquellos que piensen que discriminar en positivo sigue siendo discriminar, que pregunten entonces por qué un hombre por ser hombre cobra más, o por qué el cuerpo de las mujeres siempre resulta manipulado para parecer una Barbie. De momento, no estamos preparados para dejar de tener este tipo de propuestas activas.

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