El reto de superar una ruptura

Tras el último estudio dado a conocer por el Instituto de Política Familiar (IPF) durante la década de 1998 a 2008, se ha constatado que de los 27 países que forman la Unión Europea, España encabeza la lista de divorcios. Así, de los 36.072 que tuvieron lugar en 1998, en 2008 pasamos a tener 110.036, aunque hay que precisar que desde ese año, en que se inició la crisis económica, la cifra de divorcios ha disminuido por primera vez en muchos años dada la pérdida de nivel de vida que sufren muchas parejas al separarse y tener que asumir ciertos costes que antes eran comunes y que pasan a sufragarse de forma individual. Sea como sea, los datos del IPF muestran cómo nuestras rupturas representan el 58% de todas las que se producen en la UE al largo del año y es que, en España, por cada tres uniones que se forman, se deshacen dos.

La ruptura se supera más fácilmente cuando se es consciente de que la relación va mal

Ante este panorama, y sin llegar a una situación de escepticismo ante el amor, más vale ser conscientes de la realidad y tener instrumentos para poder afrontar una ruptura de pareja, en caso de que ésta llegue a suceder. La ruptura amorosa supone una liberación para unos, y una condena para otros, pero sea como sea obliga a sus protagonistas a empezar de cero y supone un reto del que se puede salir fortalecido y probablemente deseando conocer a un chico. Cuando una relación sentimental se termina, da comienzo un largo camino que conduce a una nueva realidad. Tal y como explica Estaban Camañares en su libro Te quiero, yo tampoco (Cómo elegimos pareja), desligarse de las alegrías, penas y rutinas asociadas a la vida en pareja no es facil sino que supone atravesar una serie de fases, que conducen a la interiorización del cambio. Los expertos dicen que cuando se es consciente de que la relación va mal, la intensidad de las emociones resulta menor. En cambio, una separación inesperada genera desorientación y la persona que más la sufre siente que su percepción del pasado es errónea y visualiza el futuro como una fuente de inseguridad y confusión.

Por eso es necesario darse un tiempo para superar el desconcierto inicial, desahogarse, llorar y expresar la rabia. Y una vez evacuadas la mayor parte de las lágrimas y la ira, llega el momento de pensar en el por qué de lo sucedido, y en cómo podemos superarlo. Una de las formas, que siempre oímos pero que no por ello deja de ser cierta es tener al tiempo como aliado. Sabina necesitó «19 días y 500 noches» para «aprender a olvidarla» pero lo que verdaderamente influye en la superación es la actitud de la persona. Olvidar depende, básicamente, de las soluciones que pongamos, de la creación de nuevas metas y las estrategias de enfrontamiento. Y una vez la persona es capaz de comprender sin dolor lo que ha pasado, ya podremos decir que habrá superado la ruptura.

Foto: Juan Pedro Díez en Flickr

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