Esto fue lo que pasó con el error de los Oscar

¿Qué hay detrás del error cometido en la gala de los Oscar? ¿Tiene algún parecido con otros que suceden en nuestro entorno social?

Mucho se ha escrito y comentado sobre el error más grande en la historia de los Oscar. Ya se sabe casi, hasta el más mínimo detalle, todo lo que sucedió y lo que va a suponer a los responsables de la metedura de pata.

Está bien que sea así, pero hay que llamar la atención sobre dos circunstancias: primero, no deja de ser un hecho anecdótico y sin mayor importancia, sin ningún tipo de consecuencias trágicas humanas o económicas. Y, segundo, no hubiera ido más allá, ni hubiera tenido tanto recorrido, si algo similar pasa en otro acontecimiento o entrega de premios, sin tanto eco ni cobertura mediática.

Pero, como de todo se puede aprender algo, merece la pena analizar lo sucedido

Solo fue un error

No te voy a contar lo que ya sabes, pero voy a sintetizarlo para centrarnos en los puntos clave.

1. El error consiste en que en la categoría de mejor película se proclama como ganadora a La la land en lugar de Moonlight la elegida para el Oscar. Pero ¿cómo pudo pasar algo así, si todo estaba perfectamente preparado para que nada fallara?

2. Se sabe quien comete el error, un tal Cullinan, miembro de la auditora responsable de la entrega de los sobres con el nombre de los premiados. Y se sabe lo que estaba haciendo: fotos a Emma Stone, una de las actrices que acababa de ser galardonada. Esa distracción provocó la entrega de un sobre equivocado.

También participan del error, aunque en menor medida, los encargados de leer la tarjeta del premiado, parece que algo intuyeron pero no supieron reaccionar. La tarjeta que les dieron ya se había leído, por lo que, o no habían estado atentos, o la coincidencia de contener una actriz de la película que se suponía podía ganar, ayudó en la equivocación.

3. Luego llegó el momento de deshacer el entuerto, que, aunque rápido, no logró evitar que los nombrados por error ya tuviesen la miel y el discurso de agradecimiento en los labios.

4. Después vinieron las disculpas, la petición de perdón.

5. La promesa de iniciar una investigación minuciosa.

6. La búsqueda de responsabilidades y asunción de las mismas, relegando de su puesto al causante del error.

7. Y para poner la guinda al pastel, la salida de tono del presidente Donald Trump, quien desde el principio tuvo claro el culpable: la falta de glamour en la gala por el exceso de política.

Aprendiendo de los errores cometidos

Lo que acabamos de narrar no es algo tan extraño, seguro que alguna vez en la vida nos ha tocado experimentar algo semejante. El problema viene de cómo se gestiona, porque a veces tiene consecuencias lamentables que van más allá de lo anecdótico y pueden incluso llegar a ser trágicas. En la memoria colectiva están algunas y bien tristes.

De nuevo sintetizamos y vemos los puntos clave:

1. Fallos tiene cualquiera, y en todos los ámbitos sociales. Por muy estrictos controles que se tengan y por muy bien que se sigan los protocolos, los errores pueden hacer acto de presencia en cualquier eslabón de la cadena, y de hecho aparecen, sólo que como no suceden en unos premios Oscar, no tienen tanta repercusión mediática. Conviene no olvidarlo, todos somos humanos.

2. Errores los tenemos todos pero algunos son más justificables que otros. En la gala de los Oscar el fallo se produjo por una distracción tonta, inconsistente, fuera de lugar: estaba haciendo fotos a una actriz, en lugar de hacer lo que le correspondía. Eso si que es triste, cometer un error por una trivialidad, por total incompetencia en el desarrollo de la tarea asignada o asumida.

3. Deshacer el entuerto. ¡La cantidad de veces que los errores cometidos ni siquiera son corregidos!, se asumen como si fueran lo más normal del mundo. Pero lo normal es cometerlos, y no corregirlos es totalmente irresponsable.

4. En la gala se pidió perdón. ¿Y eso qué es? ¿Existe esa palabra en el diccionario español? El perdón en la sociedad actual suele brillar por su ausencia. Y es algo fundamental, porque si en vez de perdonar se justifica, estaremos a un paso de cruzar el umbral que separa un posible error de un posible delito. De un despiste se pasa, sin darse cuenta, a la flagrante corrupción.

5. Tras el error llega el momento de la investigación, si llega, porque en nuestro país cuesta más constituir una comisión de investigación (en donde sea) que subir la pensión a los jubilados que menos cobran. En los Oscar se ha investigado lo sucedido y eso que era algo intrascendente, aquí la mayoría de las veces no se hace.

6. El fallo cometido en la gala americana ha tenido consecuencias, no las suelen tener los errores cometidos en nuestro hábitat, y, curiosamente, son menores cuanto mayor es la gravedad del error cometido. Son más frecuentes las noticias de alguien que ingresa en prisión por un pequeño error, delito, que cometió hace años, que las que nos cuentan que algún notable y correspondiente “chorizo”, entra en la cárcel, o devuelve el dinero defraudado.

7. Lo que sí abunda en nuestros lares, es el listillo de turno que quiere sacar tajada de lo ocurrido con cosas que no vienen a cuento. No es necesario poner ejemplos, basta con leer los comentarios de cualquier noticia en los medios.

El extraordinario eco que ha tenido el error cometido en la gala de los Oscar, puede ser aprovechado para pedir “un poquito de por favor” a cada uno en particular y a la sociedad en general: corrupción, errores garrafales en política, sociedad, empresas, religión, familia, amigos.

Es muy sano reconocer los fallos, revisar los porqués, corregirlos, pedir perdón, no buscar justificaciones, acostumbrarse a asumir las consecuencias, no pasarse de list@. No pasa nada, bueno si que pasa, pero se puede mejorar.

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