Filipinas tolera los semidesnudos femeninos pero no los masculinos

Es habitual circular en coche por Manila, capital de Filipinas, rodeado de vallas publicitarias en las que aparecen mujeres ligeras de ropa. Al fin y al cabo, como también sucede en los países occidentales. Este tipo de publicidad se ha vuelto bastante frecuente en el lugar, y quizás por eso los creativos de Guitar Underwear no se plantearon que hubiera tras ello una cuestión de género. Lanzaron así una campaña en la que aparecían jugadores de rugby con el torso al descubierto y con unos calzoncillos de la marca como única prenda. Las imágenes se exhibieron en cuatro vallas publicitarias que hoy lucen vacías.

Manila, Filipinas

Y es que la campaña revolucionó a parte de la sociedad filipina, que empezó a destacar lo inmoral de esas imágenes. Según informa BBC Mundo, muchos residentes decían que eran «vulgares e insolentes», e incluso un bloguero inició una intensa lucha en su contra asegurando que ponían en peligro el tráfico. Por si eso fuera poco, resultaba que estas vallas se alzaban enfrente de un seminario católico. Todo ello desencadenó la retirada de los anuncios. Según explica el alcalde de Manila, Benjamín Abalos, los motivos que le dio otro alto cargo del ayuntamiento acabaron de convencerle. «Me contó que tenía que taparles los ojos a sus sobrinas cuando pasaba por el lugar», explica.

Pero, como cabía esperar, la polémica no ha terminado con la retirada de los anuncios. ¿Por qué resultan tan ofensiva la imagen de un hombre semidesnudo y, en cambio, no la de una mujer? ¿Es que las campañas protagonizadas por ellas no son ni vulgares, ni insolentes, ni ponen en peligro el tráfico? Esta  reflexión, o parecida, es la que ha lanzado una presentadora de televisión y ha calado hondo en parte de la población, que critica ahora con dureza la decisión del edil. Finalmente,y  ante semejante panorama de descontento con y sin vallas, las autoridades locales han decidido crear un comité especial que regulará el contenido de los anuncios.

A pesar de que una polémica tan abiertamente sexista es impensable en los países occidentales, la discriminación de la mujer en Filipinas no alcanza los niveles de otros países asiáticos. Sin embargo, el colectivo aún se encuentra en pleno proceso de lucha por sus derechos, que se ven mermados por dos factores fundamentales. El primero, una gran diferencia de clases, con una amplia población rural que vive en la pobreza y con menos de un dólar al día. El segundo, una consolidada conciencia católica en el conjunto de una sociedad en la que la Iglesia aún impone sus deseos y moral. Tras ello existe un tercer problema de gran peso: el número de mujeres, cada vez más jóvenes, que se ven empujadas a la prostitución. De este modo, las filipinas se encuentran con grandes dificultades, sobre todo, para ejercer sus derechos sexuales y reproductivos. «El aborto es ilegal y el acceso a la planificación familiar es limitado; cada año hay más de un millón de embarazos no deseados», recuerda Amnistia Internacional.

Foto: Manila_09440rt por Stefan Munder en Flickr.com.

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