La generación de las no madres: mujeres que se niegan a la maternidad

Romper el estereotipo de que la mujer ha sido creada para ser madre cuesta trabajo en una sociedad que avanza a pequeños pasos frente a algunos de sus miembros menos conservadores.

maternidad

Ser madre es una elección. Ese es el discurso que parece rezar en todas partes. Nadie puede obligarte a ser madre. Quién elige ser madre lo hace porque realmente quiere y porque le resulta una meta a la que aspirar en la vida. Desde luego, retrasar la maternidad es para muchas una obligación. Las necesidades económicas, la compatibilidad con el trabajo de la tarea de la maternidad, así como los tiempos necesarios para tener una estabilidad familiar se han extendido. Pero aunque exista una parte de la sociedad que quiere ser madre y debe retrasarlo por circunstancias, hay otra que literalmente no tiene el deseo de tener hijos. Lo sabemos. Pero parece que no consideramos que sea lo lógico.

De hecho, precisamente por el crecimiento de esa tendencia, que ha dado un salto brutal en los últimos años llegando a duplicar las tasas de mujeres que no tienen hijos comparándolas con las de otra época, se está dando en los países desarrollados con mucha fuerza, y sobre todo, en el caso de mujeres con estudios universitarios. ¿Acaso tener una carrera o un puesto de trabajo importante es lo que nos impide ser madres? Mucha gente diría que sí. Y mucha gente no se equivoca. Pero razones hay casi tantas como mujeres, y el problema es que no se entienden todas. De hecho, socialmente, resulta difícil de justificar para la mayoría el hecho de que alguien no quiera ser madre por el hecho de que no lo desea, y no por otro tipo de razones relacionadas con la infertilidad, la pareja o la situación económica.

Elegir no ser madre

Tal es el problema de que la sociedad no lo entiende que en muchos casos se han creado asociaciones y organizaciones para defender los derechos de estas mujeres, y sobre todo, para lograr un apoyo y una notoriedad social que no encuentran en otro lugar. Cuando alguien dice que no quiere ser madre, ni ahora ni nunca, la respuesta más habitual es precisamente la de que se cambiará de idea más adelante. Aunque no parezca haber nada de malo en dos personas que entienden la maternidad de distinto modo, una como opción y otra como necesidad, sí que lo hay. Se trata de puñales directos que atacan a una forma de ver el mundo. Cambiarás de idea. Es decir, te equivocas del todo ahora, y ya te darás cuenta de tu error más adelante. No hay opción a que no lo hagas. Así de tajante es la sociedad con la mujer que no desea ser madre.

Tampoco podemos dramatizar pensando que todo este tema de no desear ser madre y que no se entienda es algo arcaico. Hay que recordar que hasta hace relativamente pocos años no existía una igualdad plena entre hombres y mujeres, y que en muy pocos casos la mujer desempeñaba una función fuera de casa, y que de hacerlo, eran tan solo algo pequeño que compatibilizaba con la crianza de los más pequeños. Dar ese salto de pasar a ser la ama de casa que se encarga de la educación de los niños, a tener el mismo papel que el hombre y poder decidir no ser madre (como ellos también hacen), es algo que llevará tiempo. Es cierto que la actual generación de entre 30 y 40 años, sobre todo la más formada, ya ha dado ese paso y no parece que tenga vuelta atrás. Pero la sociedad está formada por más grupos que el de ellas, y precisamente por ello, se requiere tiempo para que los nuevos paradigmas adquieran sentido y no sean juzgados. Mucho tiempo.

Mientras tanto, todas aquellas que no creen estén en esta vida para procrear, que se sientan con otras aspiraciones, y que no se consideren sujetos a los que tener un niño les parece una prioridad, tendrán que seguir luchando contra una sociedad que todavía no ha superado que el concepto de mujer va mucho más allá del hecho de poder albergar y dar vida. Yo particularmente, creo que está igual de bien tener hijos que no tenerlos, de hecho, no tengo claro si en mi caso los tendré algún día. Pero como en otros ámbitos de la vida en las que las mujeres somos juzgadas mucho más duramente que los hombres, hay que ignorar lo que la sociedad piensa, y simplemente vivir la vida conforme a nuestros principios. Es nuestra. Y somos nosotras las que decidimos lo que hacer con ella. Si para ti está bien, es todo lo que importa.

Imagen: Raúl Hernández González

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...