La industria del videojuego acosa a sus trabajadoras mujeres

Las mujeres que trabajan en la industria del videojuego se sienten presionadas por sus homólogos y se denuncia que el acoso en el sector alcanza casi el 50%.

videojuegos

Aunque la igualdad en nuestra sociedad es un tema que se pretende construir desde la base de muchas de las acciones y leyes que se ponen en marcha, bien es cierto que todavía estamos muy lejos de lograr que dicho concepto sea una verdadera realidad. De hecho, nos encontramos con que en muchos sectores la presencia de la mujer es meramente testimonial. Y en los casos en los que las cosas han cambiado, tan solo se han producido en los últimos años y en ocasiones se han puesto o en entredicho o se trata únicamente de puestos poco reivindicativos. Sin embargo, estos días, después de ver como incluso en el mundo de Hollywood la igualdad no es algo de lo que se pueda presumir, tampoco tenemos mejores noticias en el mundo del videojuego.

Los gamers, como se les conoce en inglés, parecen ser un público claramente masculino en cuanto a las compras que se hacen, pero tampoco hay muchas más mujeres en la industria por dentro. En este caso, una de las últimas encuestas realizadas en el mundillo ha revelado que pese a que el 80% de las mujeres creen que se están llevando a cabo las estrategias adecuadas en la lucha por la igualdad y la integración de la mujer en un sector básicamente dominado por los hombres, así como la posibilidad de conciliar la vida laboral con la familiar, no es menos cierto que el acoso está muy presente. De hecho, según el estudio de Next Gen Skills Academy, una de cada tres mujeres en el mundo de los videojuegos sufre algún tipo de acoso.

Un papel que tiene mucha importancia

La teoría de que las mujeres deberían ser minoría en el mundo de los videojuegos por el hecho de que el sector se dirige de forma casi unánime al público masculino es absurda. Y lo es de forma sustancial por dos razones. La primera de ellas evidentemente por el hecho de que no por se hombre o mujer, se hacen mejor las cosas cuando se dirigen al otro género. La segunda, porque se parte de una base sustancialmente errónea. Actualmente, al menos en el mercado español, la cuota de consumidores está prácticamente repartida a la mitad. De hecho, ellos son un 53%, y nosotras representamos un 47% de las ventas. Ante tal panorama, no creo que valga la posibilidad de contemplar la teoría inicial bajo ninguna fórmula lógica.

Mujeres gamers

Las mujeres gamers están marcando una nueva era. Exigen contenidos específicos. Quieren cosas a las que no siempre se les presta atención en el mercado y las empresas buscan a otras mujeres de las mismas edades que sus consumidoras potenciales para intentar entender al que es un nuevo público que parece dispuesto a recuperar el terreno perdido como consumidoras estos años pasados. Así que, vemos que aunque el acoso y el intento de pisotear la igualdad esté presente, el mundo empresarial en este caso parece convencido de que incorporar a mujeres a sus filas no solo es lógico, sino necesario.

El acoso laboral está presente en prácticamente todos los ámbitos y sectores, y no solamente lo sufren las mujeres. Sin embargo, precisamente por la actitud machista potenciada por la sociedad en la que vivimos, y por el hecho de que la mayoría de los directivos resultan ser hombres, se incide de manera negativa a la hora de valorar el acoso por género, y en casi todos los casos somos nosotras las que salimos perjudicadas en la cuestión. Cambiar las cosas no resulta ni mucho menos sencillo, ya que se trata de que los valores sociales muten y se opte por otros mucho más democráticos y válidos para los tiempos que corren. Pero poco a poco, cuando las empresas se dan cuenta del valor añadido que puede aportarles el público femenino, y sobre todo, lo que implica que una mujer en la empresa pueda aportar esa visión, las cosas van adaptándose a ese nuevo modelo que busca la igualdad absoluta.

Yo particularmente me niego a creer en cosas como que los videojuegos son para ellos. Que el fútbol es para ellos. O que sería inviable que en la Fórmula 1 corriese una dama. Está claro que nada impide que podamos formar parte de todos esos sectores. Y cuando digo nada, me refiero a nada biológico. Otra cosa es que la sociedad exponga que nosotras tenemos otro papel. Y se nos obligue a cumplir el que ésta supone que deberíamos ejercer sin darnos más oportunidades. Y ante la negativa, además de malas caras y reticencia, se encuentra la igualdad al final del camino si nos oponemos con fuerza.

Imagen: Chapuisat

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