La sanidad española se desangra: el caso de la doctora Esther Mora

Los recortes que estamos sufriendo en sanidad son realmente brutales. Se notan cada vez más. Hoy te contamos la historia de una doctora a la que han cesado por ponerlos sobre la mesa.

sanidad española

La sanidad española lleva años sufriendo recortes que se dejan ya notar en el trato al paciente. En mi caso, me he operado recientemente y lo cierto es que la falta de personal se notaba en pruebas importantes para identificar enfermedades. Se notaba en las prisas que se daba el personal para desalojar las camas. Se notaba en las quejas de las personas que deben cuidar de tu salud por los contratos precarios que tienen. Se notaba hasta en el grifo del agua, del que apenas salía un chorro. Salas de espera poco acondicionadas con muebles rotos, y toda una serie de cosas que uno solo ve cuando realmente le toca pasar por ello.

Precisamente porque lo he vivido, hoy me he encontrado con una noticia que he querido traer a la portada de nuestro blog Centro Mujer. Se trata del caso de Esther Mora, la cual llevó la unidad de urgencias de uno de los hospitales de la sierra madrileña durante 8 años con resultados óptimos. Pese a carecer de muchos recursos que consideraban imprescindibles, fueron capaces de obtener los objetivos año tras año. Pero, a pesar de todo, la han cesado de su cargo. Todo por firmar una carta de protesta poniendo en entredicho todos esos recortes que sufre la sanidad española.

La historia de Esther Mora

La doctora, a la que le hacen una entrevista íntegra en El Confidencial a la que puedes acceder en el link que te dejamos al final del post, deja claro que su cese ha sido fruto de una mala relación con la dirección. De hecho, su cese no ha sido comunicado por escrito, sino simplemente de forma verbal. Precisamente en esa charla se le dijo que la dirección no estaba de acuerdo con la firma de la carta por los recortes, y que ella no debía hacer ese tipo de cosas siendo un cargo de confianza. De cara a la galería, la dirección del hospital justificó la decisión diciendo que era un cargo que no tenía plaza fija y que ahora estaba siendo ocupada por otra persona. Sin más. Ocho años de resultados impresionantes en una sanidad carente tirados a la basura porque los que mandan no quieren que se hable de lo que realmente les afecta a los pacientes.

La situación que denuncia la doctora, apoyada por el resto de sus compañeros médicos y enfermeros es el reflejo de lo que ocurre en muchos hospitales españoles. Las urgencias se saturan con pacientes que no deberían estar ahí, sino hospitalizados en planta. ¿El problema? No hay suficientes camas. Pero la solución que da la dirección de la mayoría de estos dista mucho de resolverlo. Se siguen cerrando camas en períodos de vacaciones para evitar contratar a más personal. Los medios se reducen teniendo que compartir aparatos entre varias especialidades. La atención al paciente es la básica, e incluso ni eso, porque no se cubren las vacantes.

Hospitales cada vez más saturados

Al problema que viven muchos de los hospitales públicos como el que regentaba en urgencias la doctora Esther Mora es que cada vez se intentan desviar más pacientes a los hospitales privados. El negocio de la sanidad es un verdadero asco en un país que gozaba de un sistema estudiado en todo el mundo precisamente por resultar muy económico y satisfactorio. Por si esto fuese poco, en esos complejos, es cada vez más habitual ver como se busca sacarle el dinero al paciente por todos los medios. Es triste, pero es una realidad a la que nos estamos enfrentando y de la que tenemos que salir sumándonos a esas protestas. Sino, nos acostumbraremos a vivir una sanidad realmente precaria.

Buscando el dinero del paciente

Precisamente en el hospital en el que he estado ingresada hace unos días me di cuenta de que todo es un verdadero negocio. Las escasas plazas de parking público hacen que muchas personas tengan que costearse los más de 3 euros que cuesta aparcar en un privado por apenas un par de horas. Pero, no solo eso. En cada habitación había un ordenador para cada paciente. Un ordenador en el que se podía ver la tele, ver películas, usar un teléfono VOIP e incluso navegar por Internet. Todo muy personalizado para una estancia cómoda. Pero eso sí, para quien se la pueda permitir. ¿El precio? 6,50 euros al día. ¡Casi nada!

Vía: El Confidencial

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