Una de cada cuatro personas vive sola en casa en España: hombres solteros y mujeres viudas

Los hogares de los españoles han cambiado de forma considerable en los últimos años. A día de hoy, 1 de cada 4 está formado por una única persona.

hogares en España

Es muy probable que si tienes la oportunidad de hablar con una persona mayor, te diga que el mundo está al revés. En realidad, aún sin percatarnos en muchos casos, España ha dado un vuelco muy grande como sociedad en las últimas décadas. De hecho, en uno de los aspectos en los que más se nota es en los hogares. Antes, era muy habitual que muchas personas viviesen bajo el mismo techo. Las familias eran mayores, porque las parejas tenían muchos más hijos. Además, era habitual que los hijos cuando se casaban, estuviesen en casa de los padres. Y así se juntaban hasta tres y cuatro generaciones bajo la misma vivienda. Ahora, mucho hemos cambiado con respecto a aquellos tiempos.

El progreso que se ha instaurado en nuestra sociedad ha hecho que cambie completamente la concepción de los hijos, y sobre todo, el uso de anticonceptivos y la planificación familiar han disminuido los nacimientos. Tanto así que España es un país que está envejeciendo a pasos apresurados, y que necesita urgentemente de medidas que aumenten la natalidad. Pero el caso es que además de ser un país envejecido, somos un país en el que el número de hogares unipersonales está por las nubes. De hecho, en la actualidad, uno de cada cuatro españoles vive solo en su vivienda.

Las razones son de muy diversa índole. Por un lado, nos encontramos con las parejas que han perdido al marido o a la mujer, cuyos hijos están independizados y no han rehecho sus vidas. Personas mayores que se han quedado solas en lo rural porque la familia ha emigrado al completo en busca de un futuro mejor. Jóvenes que no tienen tiempo a buscar pareja, o que han decidido que su ritmo actual no les permite tener una relación estable, o que la familia no es una prioridad para ellos. Sin embargo, sumando unos y a los otros, nos da un total de 4,5 millones de personas que viven solas en sus hogares. El grueso del colectivo lo forman hombres solteros y mujeres viudas, demostrando que la esperanza de vida de ellas es mayor.

Un problema de economía

Aunque para Hacienda cada contribuyente cuente en solitario, lo cierto es que vivir solo en casa sale mucho más caro que compartirla con cónyuge o familia. Pagar íntegro el alquiler o la hipoteca, por muy pequeño que sea el piso; el consumo de la luz, de agua y del gas con sus mínimos; el teléfono y los demás servicios que utilizamos en nuestro día a día; o ir a la compra se convierten en gastos que de forma individual aumentan mucho la factura. Y el problema es que muchas de estas personas que consituyen una unidad unifamiliar no tienen los ingresos que podrían acumular tras restar los gastos, entre dos o más. Eso significa que ese dato de que uno de cada cuatro españoles vive solo podrían incidir gravemente en la pobreza y también en la exclusión social. Hay que recordar que tener una vivienda de propiedad, que ha podido ser heredada, no implica tener recursos suficientes. Y casos de esos los vemos a diario.

Otro de los puntos que hay que considerar cuando se habla de esta nueva distribución de los hogares en España es el que tiene que ver con las mujeres, en su mayoría viudas. En estos casos, el problema es si cabe mayor, ya que muchas de ellas tienen la pensión que les corresponde por parte del marido. Hay que recordar que en España, no hace tanto, no se obligaba a cotizar, y además, el colectivo de las mujeres era el más desfavorecido en ese sentido ya que no estaban integradas en el trabajo, sino que lo tenían como un complemento. Así, esta distribución de más de cuatro millones de hogares unipersonales en nuestro país podría significar que la pobreza se apodera también en este caso del género femenino.

Cobramos menos que ellos en nuestra edad laboral. Hemos cotizado mucho menos por las condiciones del pasado. Y estamos condenadas a vivir con menos si formamos una unidad unifamiliar por todas estas razones. Aunque la austeridad sigue siendo la frase más repetida hasta la fecha, creo que va siendo hora de poner de manifiesto esa igualdad que tantas veces se repite en estrategias y campañas electorales. No solamente no la hemos alcanzado en todo este tiempo, sino que estamos haciendo caso omiso a la realidad que nos muestra el fracaso de muchas de esas políticas.

Imagen: Thomassin Mickaël

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