¡Te quiero, pero no tanto!

El miedo al compromiso, las relaciones que se quedan estancadas y otros detalles pueden hacer que en realidad estemos en una relación que no tiene salida, pese a que el amor existe

parejas

No son pocas las parejas que pese a que se declaran amor, y están seguras de que la persona que tienen a su lado es en realidad la más importante de sus vidas, el amor no es suficiente para ir un paso más allá y vivir el compromiso de una manera mucho más allá de lo que se tiene en un determinado momento. Así, hay a quien le cuesta dar el paso, y hay quien ni se plantea irse a vivir juntos por mucho que pasen los años de la relación. Todo esto acaba por debilitar al miembro de la pareja que si quiere, y hacer que en muchos casos la relación se rompa al no encontrársele un sentido.

Lo cierto es que las razones del no al compromiso más formal de compartir una vida juntos, y no hablo de matrimonio, sino de vivir efectivamente en el mismo lugar, y de pensar en un futuro común, son muchas, y entre ellas se encuentran en muchos casos las relaciones que tienen distintas edades implicadas, porque aunque el dicho de la edad no importa pueda parecer cuanto menos interesante, lo cierto es que no siempre logramos conjugar en diferentes etapas de la vida los mismos intereses que los demás. Por ello, lo que para uno de los miembros es vital, el otro ya lo vivió, y se siente de una manera muy distinta.

Pero no solo la edad importa en estos casos del te quiero pero no tanto, ya que en muchos casos problemas personales hacen que uno se plantee que quizás no es el momento, pero van pasando los años y ese momento nunca llega. Por simple comodidad, porque no se siente tanto como se pensaba, o por miedo a que ese paso no tenga la misma facilidad de dar marcha atrás surgen también los problemas del no a la convivencia, y por lo tanto la negativa a que la relación en sí misma avance.

Lo que está claro es que no se pueden tomar las cosas a la ligera, ni tampoco meter el turbo en una relación, porque ambas cosas pueden forzar a tomar decisiones no convenientes y poco premeditadas. Pero lo de esperar eternamente tampoco es solución a nada y precisamente por ello nos encontramos con que al final, la decisión se toma por sí sola. Así que ahora, tan solo te queda preguntarte si estás dispuesta aún a concederle una prórroga, o si vas a esperar que la prórroga sea eterna

Imagen: hesenrre

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