¿Tiene el amor fecha de caducidad de verdad?

Es algo que todos hemos oído en algún momento, aunque no siempre estamos seguros de que sea cierto. Por eso hoy nos preguntamos ¿Tiene el amor fecha de caducidad de verdad?

amor

Muchas veces supongo que habrás oído hablar de eso de que el amor tiene fecha de caducidad. Que pasado cierto tiempo las parejas dejan de tener esa chispa. O que es bastante habitual que nos encontremos con peleas y crisis de pareja a lo largo de un determinado lapso de tiempo por el hecho de que se ha apagado la llama, como se suele decir de manera no literal. Sin embargo, que el amor en sí mismo caduque, no significa que una pareja no pueda llegar a estar junta y ser feliz durante el resto de su vida. Y es que para darle el sentido correcto a eso de la caducidad del amor hay que entender bien el concepto de amor que se tiene en ese sentido.

El amor con fecha de caducidad es en realidad el fin de una relación de atracción mutua que está provocada por una serie de reacciones químicas en nuestro organismo. Cuando nos enamoramos nuestro cuerpo libera al corriente sanguíneo un montón de hormonas que nos hacen sentirnos de una forma que no sentimos con alguien por el que no sentimos amor. Bien, pura química. Aunque nosotros lo asociemos a otro tipo de cosas. Y ese amor de química. Ese amor de compuestos. Ese amor que sentimos como una atracción física y por la necesidad de tener a la otra persona a nuestro lado, ese es el amor que se termina, y que por lo general, aunque depende de cada cuál, los científicos estiman que tiene una duración de 900 días. O lo que es lo mismo, 156 semanas o mejor, para entendernos, tres años.

Todo lo que sentimos a partir de esa fecha. Que ya digo es una estimación, porque hay quien es capaz de prolongarla más tiempo, y quién es capaz de sentir que la llama se apaga antes, es una especie de accesorio. Deja de entrar en juego la parte física y la parte de las sustancias químicas de nuestro organismo para hacerlo nuestra parte más social. Estamos bien. Nos sentimos cómodas. Queremos a esa persona y mientras nos duró ese amor de locura química hicimos un montón de planes en los que ambos encajaban. Ahora toca seguir adelante con ellos y esforzarse en hacer que todo lo que se sentía antes se vuelva a sentir provocándolo con sorpresas, con salidas de la rutina y sobre todo apostando por poner en práctica todo lo que ya sabemos del otro. Y contra este remedio, no hay física ni química que se resista al amor sin fecha de caducidad.

Imagen: Rodrigo Moraes

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