10 preguntas a las que siempre debes responder sí o no

Aunque seas una persona que suele enredarse en sus discursos y que acaba pagando esas consecuencias con frases que no son entendidas como se debería, a estas preguntas solo podrás responder sí o no.

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Responder sí o no puede parecerte realmente complejo, sobre todo si buscas moderar el mensaje para no lastimar a otras personas, o simplemente para evitar algunas situaciones un tanto problemáticas y no generar polémicas. Sin embargo, no hacerlo puede entenderse como una actitud poco echada hacia adelante o incluso confusa, porque si quieres decir que no, y al final dices no sé, puede que no se entienda. O peor aún, que se entienda mal.

En este caso queremos mostrarte cómo hay algunas preguntas a las que realmente no puedes responder mucho más que un sí o un no. Es cierto que puedes ignorarlas cambiando de tema, o acompañar al monosílado con una explicación. Pero en el fondo, todas las que vienen a continuación podríamos decir que son perfectas para uno de esos exámenes tipo test.

Volviendo atrás en el tiempo

En determinadas ocasiones nos acordamos de nuestra época de colegio, de nuestros amigos, de nuestros juegos y como no de los exámenes. Cuando llegaba la época de exámenes, todas nos poníamos nerviosas y pensábamos como podían ser y si nos saldrían bien. A veces nos resultaban más fáciles si eran tipo test, e incluso podían ser mejor si sólo eran para contestar si o no. Es por eso que hoy, recordando viejos tiempos voy a plantearos preguntas que sólo pueden contarse con un sí o no.

Si te preguntan: ¿Estas enamorada?.

A esta pregunta puedes salirte por las ramas y darle un montón de vueltas para que no quede nada claro, pero para contestarla sólo puedes responder sí o no. Ahora bien, puedes ser sincera o no, pero todo depende de un si o un no.

Si te preguntan: ¿Trabajas?

La única forma de contestar esta pregunta es contestar sí o no, es decir tienes trabajo o no. Tu puedes decir que sólo tienes un trabajo temporal o que sólo trabajas los fines de semana.

Si te preguntan: ¿Eres celosa?

Sólo puedes contestar sí o no. Una vez que digas si o no, puedes darle un montón de vueltas y decir que si, que sólo a veces, que depende de con quien

Si te preguntan: ¿Eres rubia?

Sólo puedes contestar sí o no, pero luego puedes puntualizar que no eres rubia de nacimiento, pero que ahora eres rubia de tinte, o incluso puedes decir que eras rubia de pequeña y que luego el pelo te cambió.

Si te preguntan: ¿Te gusta la pasta?

Sólo puedes contestar sí o no. Pero puedes puntualizar y decir que sólo te gusta la pasta fresca, o que sólo te gusta “al dente”.

Si te preguntan: ¿Eres ambiciosa?

Sólo puedes contestar  o no. Pero como siempre, después de contestar puedes puntualizar que todo el mundo es un poco ambicioso y que ser ambiciosa es una virtud y no un defecto.

Si te preguntan: ¿Estas enfadada?

Sólo puedes contestar  o no, pero puedes añadir que con razón, que tu enfado es muy justificado y que tienes toda la razón.

Si te preguntan: ¿Llueve?

Puedes contestar  o no, pero como siempre, puedes matizarla, puedes decir que llueve poco, que casi no llueve o que llueve a cántaros

Si te preguntan: ¿Te gusta el pescado?

Sólo puedes contestar  o no, pero como siempre puedes decir que te gusta el pescado blanco, o l pescado azul o que sólo te gusta el salmón.

Si te preguntan: ¿Sabes nadar?

Sólo puedes contestar sí o no, pero siempre puedes añadir que te gusta más nadar en la playa o en la piscina.

Existen muchas preguntas a las que sólo puedes contestar si o no, lo que ocurre es que siempre puedes matizarlas, darle la vuelta y no contestar. En todo caso, más allá de lo evidente que pueden resultar algunas de ellas, en este caso me gustaría que todos esos ejemplos sirviesen para hacer una pequeña reflexión acerca de lo complejas que hacemos algunas veces las respuestas. Es cierto que no siempre se da el caso, pero en más de una ocasión se producen respuestas que podrían responderse con uno de estos monosílabos y para las que acabamos utilizando unas cuantas frases. Al final, en lugar de arreglar el discurso y ser clara, consigues enredarte y acabar haciendo que la otra persona piense cosas que realmente tú no has querido decir. Es por eso que antes de responder nada, ¿por qué no preguntas a tu interior si realmente se queda con un sí o un no?

Foto: preguntas vía Shutterstock

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