Cuidar las plantas en primavera

La primavera es un momento muy especial para las plantas, ya que la mayoría sale de su aletargamiento invernal,  y es tiempo de ver su verdadera belleza. Y por ello hay que prestarles atención y darles los cuidados necesarios, como el  riego, los abonos, el trasplante y las plagas.

Al principio, las plantas que hemos tenido durante el invierno en casa hay que sacarlas poco tiempo al exterior un máximo  de dos horas. Hay que protegerlas de las corrientes de aire, la lluvia y el sol. Con el paso de los días, se deben aumentar las horas fuera.


El exceso de agua puede afectarlas negativamente, sobre todo, ante el riesgo de bajas temperaturas. Lo idóneo es dejar que el sustrato se seque antes de volver a regar. Hay que vigilar de cerca y con frecuencia las yemas, los nuevos brotes y los capullos.

Según el tamaño de la infección, se podrá solucionar con un poco de algodón empapado en alcohol, quitar los parásitos con una pinza o aplicar un plaguicida específico. A veces solo hay que esparcir un poco de gravilla de roca volcánica, por la base de la planta. Un cebo perfecto para que estos moluscos no ataquen las plantas es colocar un recipiente con cer veza. Acudirán a ella atraídos por su olor.

Para evitar que trepen por las macetas, otro remedio casero es colocar una cinta adhesiva de doble cara alrededor del tiesto. También es importante que la planta no esté ya en la fase invernal en la que se suspenden tanto el crecimiento como el desarrollo de la actividad física. Si no, el estrés puede afectarla y provocar graves consecuencias.

Después del trasplante, hay que dejar pasar entre seis y ocho semanas antes de abonar. Durante este tiempo le resultarán suficientes los nutrientes del
nuevo sustrato. Tanto si el ejemplar se ha trasplantado como si no, en primavera conviene incorporar abonos naturales en la tierra.

Imagen | antoniomachado

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