Prohibido… salir de casa

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… Pues casi. Porque no entiendo qué ha pasado este año en muchos de los municipios españoles. Y es que Sres. Alcaldes, uno se atraganta con las espinas del pescado, con los precios que se encuentra a la hora de ir a hacer la compra, o por ver al Sr. Dinio y a la Sr. La Piedra montando una peli porno en medio de una playa turística y a plena luz del día. Pero no, a uno no se le puede atragantar el verano, y menos aún intentar que nos atragantemos todos de paso.

El verano de 2009 será recordado como aquél en el que se prohibió todo en la playa, en la montaña, en el pueblo y en la cuidad -inclúyanse las piscinas, pantanos, ríos, charcas y demás instalaciones para disfrutar del verano-, bajo pena de tener que desembolsar el dinero de las tan ansiadas vacaciones en concepto de multa. Y es que lo que no puede ser, pues no puede ser. Porque una dictadura es una dictadura, se pinte de rojo, azul, verde o nazareno. Y camuflada, es mucho peor.

Una «Gallardonada». Así empezó a nombrarse a la moda de multar hasta por respirar si hacía falta, con tal de llenar las arcas públicas. Al parecer, la dureza de la crisis ha obligado a los ayuntamientos a desarrollar todo tipo de tretas este verano. Para poder beneficiarse de dichos ingresos, no sólo están al acecho haciendo cumplir la normativa impuesta, sino que además han creado ordenanzas «ridículamente grotescas».

El tema de las playas es para quitarse el sombrero. O para tirárselo a alguno en la cabeza -aunque mejor en este sentido nos decantamos por la sombrilla más que por el sombrero-. Supongo que todas estaréis informadas que este verano además de ladrones, traficantes, etc., las chicas con un sólo pecho fuera en la playa también serán perseguidas -ni imaginarme quiero qué pasa si enseñamos los dos-.

Por orden del Sr. Alcalde tampoco se puede llevar al perro a la playa -aún tengo en mi cabeza al grupo de insensibles, intransigentes, maleducados, irrespetuosos, desalmados, sin ética ni moral ninguna, y sin nada de nada en la cabeza ni en el corazón, que querían prohibir el paso a una mujer ciega que deseaba sentarse en la arena de la playa con su perro guía-. Tampoco se puede jugar a la pelota, ni cantar, gritar o generar ningún tipo de ruido, con lo que quedan excluidas las despedidas de solteros. Y como por excluir que no quede, sumamos al típico paisano cubo con hielos en mano que gritaba aquello de: «¡¡¡coca-cola, cerveza, pipas!!!» -por el amor de Dios, si ya quitamos hasta eso qué nos queda-…

Pues sí queda, sí: el tabaco. En poco tiempo sólo se podrá fumar en casa y en la cárcel. Porque, desde luego, en playa ya tampoco se puede. Ni acampar, ni poner música, ni el tan romántico y legendario sexo sobre la arena -excepto el Sr. Dinio y a la Sr. La Piedra, que deben ser los únicos excluidos en esta nueva inquisición-, ni madrugar para coger sitio, porque muchas playas han puesto horario de apertura y antes de las 8 a.m. no se puede pisar el mar.

Y como padre de todas las prohibiciones habidas y por haber: Cruzarse con un vecino o amigo por la calle y pararse para hablar, tiene premio. Y de 75 euros ni más, ni menos. En la Ordenanza de Ciudad Real ponen como hecho denunciado el realizar concentraciones en la vía pública obstaculizando la circulación o permanecer en ésta realizando actividades deportivas o recreativas.

Virgen Santa… dónde vamos a parar… (Aunque mejor seguir para adelante, no sea que nos multen).

Imagen | flickr

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