Tipos de famosos en las noticias del corazón

Desde el que suplica aparecer al que detesta ser fotografiado hay un amplio espectro de personajes que, a fin de cuentas, acaban por compartir las páginas de una misma revista y los reportajes de un mismo programa.

Si estáis habituadas a leer noticias del corazón habréis reparado en el hecho de que no todas las celebridades son de la misma categoría. Es más, no todas aparecen en las mismas revistas, ni asociadas al mismo tipo de información, ni tratadas con la misma delicadeza. Porque no toda la información sobre famosos es la misma.

Es por eso que aquí desglosamos a grandes rasgos los tipos de famosos que invaden nuestra prensa rosa y los magazines más preciados de las parrillas televisivas. Para entender sus diferencias y distinguir cuáles son nuestros favoritos. Y como referencia utilizaremos la «A-List» confeccionada por el periodista James Ulmer en Estados Unidos.

Esta lista divide los famosos en letras, que es lo que haremos nosotros pero un poco libremente. E aquí nuestras celebrities por categorías:

Famosos tipo A: Son famosos lo suficiente famosos y reputados como para no necesitar ser famosos. Es más, como para no desearlo. De exitosa carrera profesional, son admirados en las alfombras rojas y los looks con los que salen a pasear al perro, a paso rápido y ocultándose tras unas gafas de sol, se convierten en tendencia en menos que canta un gallo. Estos famosos apenas venden exclusivas o reportajes, y solo conceden entrevistas si les gusta el entrevistador o cuando están promocionando su último trabajo. Son reacios, muy pero que muy reacios, a hablar de su vida personal. En la foto tenemos el ejemplo más paradigmático de España, Penélope Cruz.

Famosos tipo B: Son los que no están en la cresta de la ola, pero tampoco hundidos bajo el barro. Tienen su propia carrera profesional, aunque no lo suficiente sonada como para acaparar portadas. En otras palabras, es ese famoso cuyo rostro te cuesta asociar a un nombre, pero que reconoces rápido. Son siempre muy amables, venden alguna exclusiva de vez en cuando… Hacen por estar ahí pero sin que se note demasiado, y recalcan en todo momento que lo que les interesa es su carrera. Su hábitat favorito son las series españolas y concursos tipo «Tu cara me suena».

Famosos tipo C: La amante del ex de. El primo de la amiga de. Ese señor de Cuenca que una vez se cruzó con Belén Esteban cuando iba a comprar el pan. E incluso la misma Belén Esteban. Son gente cuya trayectoria se basa en el hecho de ser populares, ya sea porque saltaron a la fama sin grandes méritos (el «reality» es el mayor ejemplo) o porque aprovecharon la fama de otra persona (familiares, amantes y amigos varios). Los hay que logran vivir de ello, como la misma Belén, y los hay que suplican sus cinco minutos de tele en cuanto pueden. Estos últimos suelen acabar en Campamento de Verano, o entrevistados a las 02:00h de la mañana de un Sálvame Deluxe por haberse puesto unas prótesis de silicona.

Bonus track, la aristocracia: Monarcas, príncipes, infantas y etcéteras suelen rendir cuentas al pueblo a través de una nutrida información sobre sus actos. Sus bodas se retransmiten a bombo y platillo, sabemos cuándo van de vacaciones y se prestan a reportajes especiales en Navidad. Para ellos informar sobre sus vidas no es una elección, aunque sí escogen cómo hacerlo. Suelen tener medios y periodistas de cabecera, todos ellos con el denominador común de cierto prestigio y un gran respeto hacia su figura. Por todo ello están más cerca del Tipo A que del C, y en algunos casos incluso se convierten en referente de moda. Sirva de ejemplo la princesa Doña Letizia.

Foto: S Pakhrin.

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